Tuesday, December 29, 2009

House, Scrubs y el Señor Miyagi / House, Scrubs and Miyagi-san

English below (just look at the blue text),

Hola,

Debe de ser que el accidente ha avivado algo dentro de mi: me siento más creativo, más activo, "otra cosa"... Me gusta: debe de ser un efecto colateral pero, mientras tanto, disfrutemos de él :-))

Esta mañana me tocaba volver al hospital: ya os conté el accidente que tuve en Nochebuena así que, raudo y veloz, allí me presenté, preparado para que me miraran si todo estaba bien y para que me quitaran los puntos de sutura que me dieron en el labio...

El chico que me atendió la primera vez (y que es clavadito a Kurtner, el brillante médico ayudante de House) es precedido esta vez por una chica que es idéntica a la protagonista rubia de "Scrubs" (una comedia que también va de médicos).

Claro que la pobre no es, ni de lejos, tan ocurrente como la protagonista de la serie: le hago un par de bromas, pero veo que "no llega" (no le da Fiti, no le da)... Al final, cuando todo ha terminado, me dice que si tengo alguna pregunta y, en ese momento, le miro de forma solemne y le suelto:
Paquito: Dóctora... Dígamelo: ¿Voy a vivir?
Ella: ¿Qué?
Paquito: ¡Puedo soportar la verdad! ¡Dígamelo doctora! ¿Viviré?
Ella: Ahhhhh (cara de que el mensaje está siendo procesado en ese momento)... Jajajaja...

Esto me demuestra una vez más un par de cosas:

1. Con una buena sonrisa puedes conseguir casi cualquier cosa.
2. No funcionamos a la misma velocidad... Ni de coña...

Salgo del hospital escuchando mi música y espero con paciencia el autobús que me llevará al médico. Amiguitos: ¡Habemus doctor! Me he resistido pero al final no me ha quedado más remedio aunque, eso sí, me he cogido un médico muy especial...

Y tanto Fiti: ¡Y tanto!

Al llegar a la consulta, me hacen pasar a una pequeña sala de espera: en Holanda (como en otros países europeos) la medicina se practica en consultas privadas (los médicos abren sus propios despachos donde atienden a sus pacientes). En España el sistema te asigna un centro de salud y un médico por proximidad a tu hogar: aquí eres tu el que debes elegir médico y, lo que es más importante, que el médico te acepte como paciente...

¿Qué el médico te acepte como paciente? Sí: depende de una serie de criterios (proximidad a su consulta y el número de pacientes que actualmente ya tenga aceptados).

Por fin, después de unos minutos de espera, me siento con mi médico para que me registre como paciente...

De origen asiático, el hombre tiene un algo que me recuerda a alguien... Es un hombre muy amable y educado, con un inglés más que bueno. Mientras hablo con él, intento desesperadamente encajarle en mi esquema mental hasta que, por fin, mi bombilla se enciende.

¡Es el señor Miyagui de Karate Kid!

Tengo que morderme la lengua para no decirle alguna estupidez del tipo "dar cera, pulir cera" y, como buenamente puedo, termino mi breve entrevista con él diciéndole exactamente lo que pienso:
Señor Miyagui: bueno bueno, pues a cuidarse y hasta la próxima.
Paquito: con el debido respeto, si todo va bien, esta será la primera y la última vez que nos vemos :-))
Al llegar a la ofi, descubro que mis compañeros de trabajo no saben nada: lo sabe el grupo al que contacté para pedir ayuda, pero mis compañeros pensaban que estaba de vacaciones o algo así...

Explico toda la historia y me bombardean a preguntas que, tranquilamente, respondo... Les sorprende la expresión que más repito: "Es lo mejor que me ha podido pasar"... Creen que es un error gramatical en inglés pero, al contrario, es una declaración de intenciones: me pudo haber pasado algo horrible y al final, dentro de lo malo, es algo de lo que puedo sacar una lección...

Eso sí: una de las personas que me ayudó ha recibido hoy un paquetito con un montón de bombones de chocolate... Ha sido mi forma de decirle "Gracias" :-))

Se hace tarde en la Europa que nos prometieron en Maastricht: poco a poco voy recobrando la normalidad, aunque todavía tengo algunas molestias en la boca.

Eso es todo: Amsterdam prevalece...

----------------- English Version ------------------

Hi, 

It must be the accident has revived something in me: I am more creative, more active, "something else" ... I like it: it must be a side effect but in the meantime, I am lovin' it :-))
 
This morning I went back to the hospital: I told you already I had an accident @ home on Christmas Eve and, as fast and as soon as possible, I got ready to go there to see whether everything was OK and to get the stitches I had in my lip removed...
 


The guy who treated me the first time (and who is a clone from one of House's former crew member, Dr. Kurtner) was preceded this time by a girl who is identical to Scrubs' blonde star (which, too is a show about doctors, though a comedy this time).
 
Of course, the poor girl was not as witty as the star of the show: I make a few jokes, but I saw she did not get them... Finally, once everything was over,  she asked me whether I had any questions and, in that moment, I looked her very serious and said:
 
Paquito: Tell me Doctor... Am I going to live?
She: I'm Sorry?
Paquito: I can handle the truth! Tell me doctor! Am I going to live?
She: Ahhhhh (her face shows the message is being processed in that  very moment)... Hahahahaha...
This, once again, shows me a couple of things:
 
1. With a good smile, you can accomplish almost anything. 

2. We do not operate at the same speed... Not even close...
 
I leave the hospital listening to my iPhone, go to the bus-stop and I patiently wait for the bus to go to the doctor. Dear kids: Habemus doctor! I have resisted but, ultimately, I had no choice and, yes, I got a very special doctor...
 
A very very special one...
 


At the consultation, I enter into a small waiting room: in The Netherlands (as in other European countries) house doctors are literally "house doctors" (doctors open their own offices to serve patients). In Spain, the system assigns you a health centre and a doctor by proximity to your place: here is you must choose which doctor will be your house doctor, and, what is more important,  the doctor has to accept you as a patient ... 

 
Does the doctor has to accept you as a patient? Yes: it depends on a number of criteria (proximity to his office, number of patients he/she have already accepted, among others). 

 
Finally, after waiting some minutes, I take a sit with my doctor to create my record as a patient ... 

The guy is asiatic: he has something that reminds me of someone... He is very kind and gentle, well spoken with a very good English. While talking to him, I am mentally trying to desperate figure out who's he until, finally, I got my answer. 

 
 


I have to bite my tongue to not say something stupid like "wax on, wax off" and, as good as I can, I end my brief interview with him by saying exactly what I think:
Mr. Miyagi: Well, I hope you take care of yourself.
Paquito: With all due respect, if all goes well, this is the first and last time we'll see each other :-))
Once I go to the office, I find that my colleagues know nothing: only the group  I asked for help knows something but, the rest, simply did not know anything at all...
 


I explain the whole story and questions start popping out... With calm, I start replying to all of them...
 
They are surprised when I say the words: "It's the best thing that could have happened to me"... They think it's a grammatical error but, truth be told, the statement just try to show up it could have been way worst than it is and, in the end, it is something I can take a lesson from...

Of course, one of the people that helped me, has received a box of chocolates... It was my way of saying "Thank you" :-))
 
It's getting late in the Europe they promised us in Maastricht: I am slowly regaining normalcy, although I still have some discomfort in my mouth. 

 
That's it: Amsterdam prevails...
 


Paquito.

Sunday, December 27, 2009

Paquito en Rusia 2 - Episodio 4 - Pakka Pakka, Moscu

No English below (too complex to be translated :-))

"...Si no te diviertes trabajando, entonces nos pegamos un tiro"... "...Ten un buen día y no trabajes mucho, que mañana tengo que volver a verte por aquí."... "¡Melenudo! ¡Hippie! ¡Ye-yeéeeeeeeeee!"...
Cuaderno de Bitácora: Fecha estelar - Domingo 27 de Diciembre de 2009.

Localización: Amsterdam, ya de vuelta y convaleciente.

Temperatura: Ya estamos por encima de cero...

Estado Mental: ¡Epetecan-demore-jannnnnnnn! ¡Cobarde!

Queridos niños,

Este último episodio se tendría que haber publicado el jueves 24, justo para Nochebuena. Iba a ser mi forma de decir "Feliz Navidad" y acabar el año con una sonrisa, haciéndonos pensar que, al final, después de todo, 2010 sería el año del cambio (es que yo también me siento como Obama: "negro me tienen") hacia mi siguiente destino...

Justo ese día, como quizás sabréis, tuve un accidente en casa. Ya me encuentro mejor, aunque todavía me duele la cara y el hombro lo tengo tuneado en azul...

Ayer fui a un dentista de emergencia y, de momento, me han puesto una funda en el trocito de diente que se quedó después de "el berolazo" que me di contra el suelo (durante un par de días, a pesar del dolor y del sustazo que me he llevado, creo que hecho la imitación del risitas unas 40 veces)...

En realidad iba a dejar este último episodio en el olvido: no te apetece nada escribir, pero, entre el equipo de personas que me han ayudado, hay alguien que me encontró la forma de conseguir un dentista para el sábado (me dio instrucciones precisas y las cumplí a la letra. Resultado: el sábado a las 12 tenía cita, en un tiempo récord, teniendo en cuenta que suele haber, como mucho, unos 3 o 4 de guardia en la zona de Amsterdam) y, anoche, en un e-mail, me dijo que tendría que terminar esta serie.

Así que, como pago a su ayuda, éste es el último episodio de Paquito en Rusia 2. Espero que podáis disfrutarlo tanto como yo lo disfruté viviéndolo.

Gracias Alleen y gracias a todos los demás por ayudarme: You guys Rock! :-))

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El despertar en mi último día en la Federación Rusa (suena a relato de Asimov: ¡No me digas que no! :-)) se hace largo y pausado. Lo primero de todo es convertirme en ser humano, así que me voy directo a la ducha y, después de un ratito, parece que por fin mi Sistema Operativo está completamente cargado. Preparo mi maleta en un tiempo récord y, a las 7:45, bajo a zamparme mi último desayuno de campeones con ingrediente adicional: la chica de los ojos grandes...

Ella: ¡Buenos días!
Yo: Buenos días: ¿Preparada para la diversión?
Ella: Sí... Hoy es tu último día, ¿Verdad?
Yo: Sí. Hoy ya te libras del español pesado.
Ella: Yo no he dicho eso, además, se te nota que eres de un lugar cálido.
Yo: ¿Por qué?
Ella: Porque no eres como los demás aquí... Déjame que te busque una buena mesa para tu último desayuno...

Ya zampando mi desayuno de campeones, observo al personal: todo el mundo está tan serio y metido en su mundo... Es lógico por una parte, teniendo en cuenta que el 95% está aquí por motivos de negocio y que es temprano, pero la chica de los ojos grandes, que le gusta darle a la blanda, selecciona bien a sus víctimas y, mientras me doblo mis huevos revueltos con bacon, veo que habla con una chica francesa...

Habla con la gente joven porque a la gente joven no nos importa conversar un ratito: de paso también practica su inglés y te cuenta sus cosas, al igual que tu también le cuentas las suyas... Es pura conversación social, digna de ejemplo en lo que la película, "Lost in Translation" expresaba con respecto a los viajes de negocios y demás (los hoteles son los mismos en todas partes y la soledad te embriaga en tus rutinarias actividades en el viaje)...

En nuestra última conversación, la chica de los ojos grandes (nunca sabré su nombre, aunque los que me conocen saben que, para mi, los nombres son irrelevantes) me cuenta cómo le gustaría vivir en Londres, que es una ciudad muy bonita y que Moscú no le gusta, que está muy sucia y demás...

No me lo está diciendo, pero en realidad sí lo hace: ha estado en Londres, seguramente trabajando en algún hotel de la cadena a la que pertenece este, así que ha estado en un pequeño gueto de hotel, alojada en el mismo como parte del staff, donde ha visto la zona céntrica y ha visto la parte buena de dicha ciudad... Ni ha olido la realidad de esa ciudad, como tampoco lo he hecho yo con respecto a Moscú: sólo he visto sus inmensas avenidas y sus monumentos y, por más que haya intentado hablar con sus habitantes, existe un extraño "voto de silencio" alrededor de la pregunta: "¿Cómo son las cosas por aquí?".

Me despido de ella con un "Pakka Pakka" que le hace sonreír... Me desea un feliz día y un muy buen viaje de vuelta... Me pregunta si algún día volveré y le digo que no lo sé, pero que Moscú me encanta...

Después de proceder al curioso detalle de pagar la factura del hotel (ese momento donde uno, desde la dignidad de la chaqueta, mira de reojo si le han cobrado "cajcagüeses" que no se ha tomado... No os riáis, que la última vez alguien se volvió loco y le apuntó servicio de habitaciones a todo Cristo), el señor conductor de primera (¡Aceleraaaa! ¡Aceleraaaa!) recoge mi maleta y nos metemos rapido en el coche, porque aunque el frío es soportable (estamos a unos -10 graditos) tampoco hay que confiarse...

Paso la mañana explicando unas últimas cosillas y, a las 12, una compañera empieza a organizarme la logística de salida. Estudiamos las posibles alternativas (una posibilidad es ir en taxi hasta la Estación de Bielorrusia y desde ahí coger un tren que lleva al aeropuerto) o, directamente, un taxi que me lleve al aeropuerto.

Dichas posibilidades no son banales: con el tema de la nieve y demás, han habido varios casos en la empresa de personas que han perdido el vuelo yendo en taxi (aún saliendo casi 5 horas antes de la hora programada del avión: ahí es nada).

Se decide que puedo ir en taxi al aeropuerto y me quedan como unos 90 minutos para dos cosas esenciales:

1. Show de Paquito (¡Agradecidaaaaaaaa! ¡Y emocionadaaaaaaaaa! ¡Sooooolamenteeeeee puedo decirrrrrrrr! ¡Graaaacias poooor veeeenirrrrr! :-)).
2. Lunch

Lo primero es sencillo: engancho a mis chicos (que ya me conocen: son la sección juvenil-yeyé de la parte de negocio) y les pregunto cómo va el día... A partir de ahí voy construyendo, sobre la marcha, improvisación pura. Empiezo hablando del tiempo, de la que está cayendo, que está la cosa muy mal y que si en Madrid nos meten -20 de temperatura, aparecerían las palomas con la banderita blanca, y no precisamente por la paz, sino pidiendo rendición incondicional...

A partir de ahí, es un juego de niños (ya los tengo entregados): miro hacia la enorme avenida que tengo delante (que también tiene un canal de agua) y les hablo de lo que me encantan las avenidas de Moscú... Les cuento que en Holanda "de esto no hay" y, como el tema me inspira, empiezo a calzarle al jodío hereje hasta debajo de la lengua...

Ella: Pero Amsterdam es muy bonito, ¿No?
Paquito: Sí... Es como muy "cuco"... Es un pueblecito muy mono: sus habitantes son muy orgullosos y te dicen "Amsterdam es la capital de Holanda" y entonces yo me parto la caja (gesto con carcajadas de estar viendo la historia de los sacos de cemento del Risitas) porque son un pueblecito chiquitito... ¡Qué ricos! ¡Criaturitas! ¿Queréis un caramelo? ¿Os traigo unos papeles y unos lápices de colores para que dibujéis algo?
Ella: ¡¡¡jajajajajajajajajajajajaja!!!
Paquito: Y encima te dicen "Amsterdam es una gran ciudad" y claro, ahí es cuando yo ya no puedo más y les digo, "sí sí, claro claro: vamos, París, Moscú y Amsterdam, codo con codo, nosotros las grandes metrópolis del mundo"...

Desafortunadamente no recuerdo todo lo demás (en serio: todo improvisación pura) pero me sobré cuatro pueblos... Una capital es París, Londres, Moscú, Madrid... ¿Amsterdam? Hombre: técnicamente lo es (así lo dice la Constitución de los Países Bajos, aunque la capital administrativa sea La Haya) pero el resultado es demoledor: veo que mi sentido del humor cuadra en Rusia y veo que a ella, de cuyo nombre, para variar, no puedo acordarme, le encanta...
Paquito: ¡Mira como se ríe! ¡Tan seria que parecía!
Ella: Yo soy una persona muy seria y apenas sonrío...
Paquito: Eso es mentira: siempre que te veo estás sonriendo.
Ella: Es que tu siempre me haces sonreír...
Rusia 2 - Europa 0

Justo por la mañana, tomándome un café en la ofi (hay una señora mayor que cuida de mi y habla inglés: es un cielo de mujer) unos compañeros me ven y me preguntan que qué hago por esos lares... Les cuento quien soy, de donde vengo, donde vivo y a que dedico el tiempo libreeeeeeeeeeeeee (ramalazo José Luis Perales total :-)).

Como soy un puñetero, de inmediato me lanzo a preguntarles cosas sobre Moscú y sobre Rusia. El día anterior aprenderé un dicho de esa tierra: "Rusia es Moscú, San Petersburgo y Siberia"... El país más grande de la tierra en extensión pierde población a gran velocidad (debido, entre otros factores, al galopante alcoholismo de la población) y, para más INRI, fuera de las dos grandes urbes, el país está tremendamente atrasado, lo cual es una pena, teniendo en cuenta el pasado de uno de los imperios más grandes e interesantes de la historia...

Hablamos de nuestra forma de ver la vida: en realidad, me voy percatando, los rusos son bastante parecidos a nosotros (los latinos) sólo que poseen un grado de sofisticación que nosotros no tenemos (el famoso "pelo de la dehesa" que nosotros gastamos).

También me doy cuenta del sentido de dignidad que tienen: ya no son aquella figura que durante 80 años fue el Yang en el mundo (frente al Ying de Occidente), pero tienen hambre por conseguir cosas, a pesar de un montón de factores que no voy a relatar aquí (de tipo político y estructural principalmente), y se les ve que son buenos jugadores de ajedrez: son reflexivos, cautos y esperan la jugada que les dará la victoria con paciencia...

Me quedan unos 40 minutos para comer y salir pitando hacia el aeropuerto: bajo como una exhalación hacia el restaurante y mis compis, esta vez sobre aviso, observan la forma que tengo de moverme por el lugar (no me tiraron fotos de milagro: los pobres alucinaban con eso de que "El chico de Madrid" iba pululando por todos sitios sin respetar la cola y encima el personal estaba tan contento) y, como última observación en el sitio, apunto la siguiente cita:

"Por el poder de una sonrisa, yo, mientras viva, habré conquistado el universo"...

Que siempre queda muy solemne y hace las delicias del respetable (que, obviamente, se parten la caja con mis paridas, pero de eso va la cosa también, de ser cercano y accesible :-)).

Como en un tiempo récord y salgo como una exhalación hacia la oficina donde por fin organizo todas mis cosas, me despido de la parroquia (Adiós, con el corazón, que con el alma no puedo) y, como son más bien timidines, nos decimos "Pakka Pakka" y enfilo hacia la calle para empezar un frenético viaje por Moscú (alucinante: los madrileños creen que hacen muchas pirulas en el coche cambiando de carriles, cambios de sentido y demás... ¡Aficionados! ¡Lo de aquí sí que son pirulas! :-)).

100 minutos más tarde, al fin, llego a mi destino, el aeropuerto y, después de un ratito en la cola, por fin consigo entrar en la zona de embarque... Recuerdo el haber recibido varias llamadas y haber dado el parte a la oficina de todo lo que había pasado, como también recuerdo el comentar que "estoy destrozado" y que, el jueves, seguramente me quedaré en casa trabajando, porque no doy más...

Afirmación premonitoria... Lo que es la vida...

Como la cámara era muy aparatosa, al final no me la llevé, pero como el iPhone tiene una camarilla (no muy buena, pero algo es algo), os dejo aquí debajo algunas imágenes que tomé de mi viaje... Son pequeños momentos que os mostrarán los distintos episodios que he visto y he vivido: imágenes que no tienen contexto, pero que, al verlas, no te preocupes, tu sí sabrás entender :-))

Me despido de ti: quizás escriba un último post antes de fin de año, ya veré como me encuentro, pero, lo más importante es que sepas que ha sido un placer el compartir contigo este pequeño viaje y que, si algún día vas a Moscú, cuando estés en el Metro, o caminando por sus calles, o haciendo cualquier cosa por allí, piensa en lo que te he contado y, quien sabe, a lo mejor lo encontrarás de cierta utilidad, o simplemente, te hará sonreír pensando en las aventuras de un tal Paquito que vive en Holanda...

Pero si vas a Moscú y vas al mismo hotel al que fui yo, no te olvides de preguntar a la chica de los ojos grandes si está preparada para la diversión para que te trate tan bien como siempre me ha tratado a mi :-))... Ahí es donde la historia cobrará vida de verdad...

Desde Rusia con un iPhone:



Un abrazo: el pueblucho ridículo wannabe-city prevalece (jijijijijiji :-)).

Paquito.

Thursday, December 24, 2009

Pesadilla antes de Navidad

No English below

Hola,

Hoy tocaba contarte mi último episodio en Rusia: te iba a contar mi último show en Moscú, como por ejemplo mi monólogo sobre Amsterdam, Moscú y Madrid (legendario: la persona que lo estaba escuchando acabó llorando de la risa).
Ella: yo suelo ser muy seria y sonrío poco.
Yo: no es verdad... Siempre que hablo contigo estás sonriendo.
Ella: es que tu siempre me haces sonreír.
Ante algo así, uno no puede hacer nada, salvo rendirse...

Pero esta mañana ha sucedido algo malo: al despertarme, noté que no me encontraba bien, demasiado cansado...

Decidí trabajar desde casa, a mi ritmo y, al mediodía, pensé que sería necesario que fuera al súper a comprar algo de comida (por aquello de tener algo de cena)...

Me metí en la ducha y, después de unos minutos, lo último que recuerdo es encontrarme en el suelo en un charco de sangre...

Al despertarme, veo mi labio inferior destrozado y, en mi sonrisa, un pequeño agujero... Uno de mis dientes se ha roto...

Estoy lleno de sangre y entro en modo pánico: me pongo a marcar números de teléfono de gente que pueda estar en Holanda o en mi oficina... Después de unas cuantas llamadas, comunico con Madrid donde recibo instrucciones precisas sobre qué hacer...

En el taxi, el conductor me pregunta qué me ha pasado y se lo explico... Contaré la misma historia en el hospital varias veces: los médicos me preguntan cómo me he caído y mi respuesta les preocupa:

- "No lo sé"...

En honor a la verdad: me trataron de maravilla... Incluso uno de mis doctores hablaba español, así que, como anécdota, os contaré que, en una de las veces que me estaban cosiendo un punto en el labio, el tipo me hizo un poco de daño y solté un "¡Joder!" que, inmediatamente, tradujo al otro médico (que era clavadito a Kurtner, uno de los médicos de House en la Quinta Temporada).

Lo terrible es el susto: me podría haber pasado algo mucho peor, pero quizás fue el momento, el hecho de estar solo en Holanda en Nochebuena ha sido la peor parte...

Pero estoy contento: dentro de lo malo, ha sido lo mejor que ha podido pasar... Tengo la cara hinchada, medio diente roto y me duele la mandíbula y la cabeza, pero pudo haber sido peor y, a partir de ahí, hay que seguir adelante.

Me gustaría haberte contado hoy mi último día en Moscú, pero no me siento con ganas: he tenido uno de esos sustos que no le deseo a nadie... Me podría haber pasado algo muy malo y, quieras que no, ahora estoy aquí blogueándolo...

Necesito descansar: ha sido un día muy raro.

Feliz Navidad.

Paquito.

Wednesday, December 23, 2009

Paquito en Rusia 2 - Episodio 3 - Mañana nos vemos ¿No?

No English Version (I cannot translate this: I am very sorry :-))

En el capítulo anterior:
...Un aire frío, gélido: la sensación te hace pensar que estás respirando el aire más puro de tu vida, tan puro que duele...
...De pronto, aparece un español en chaqueta a la calle, "a pelo"...
... "Si hay que ir se va"
Capítulo Tres: "Mañana nos vemos ¿No?"

Cuaderno de Bitácora: Fecha estelar - Miércoles 23 de Diciembre de 2009.

Localización: Moscú es como el amor... Si te descuidas, te puede congelar el corazón.

Temperatura: -16 graditos

Estado Mental: ¡Soy una rumberaaaa! ¡RUMBERAAAAAAAAAAAAAA!

El segundo día aquí se levanta con 16 graditos por debajo de cero: apenas he dormido 4 horas y me cuesta levantarme, pero he descansado y, después de mis coros mañaneros en la ducha (sólo me faltó cantar los grandes éxitos de "Operación Triunfo")...

Enfilando hacia el salón de los desayunos en el hotel, la chica de los ojos grandes me recibe cual Luis Miguel Dominguín recibiría a un Mihura...

Chica de los Ojos Grandes - Buenos días - me dice la inocente criatura.
Chico del cerebro pequeño - Buenos días: ¿Estás preparada para la diversión?
Protagonista de Avatar - ¿Diversión? ¡Estoy trabajando!
Imitador de Kojak - Pues por eso: si no te diviertes trabajando, entonces nos pegamos un tiro (metiéndome dos dedos en la boca simulando una pistola).
Moscovita Incrédula - Bueno bueno, pues entonces a sonreír.
Madrileño venido a menos - Ese es el espíritu...

Zampando mi desayuno de campeones (huevos revueltos con bacon, un bol con frutas, dos cafés, dos Actimel y una especie de bollo riquísimo que sólo he visto aquí), estoy en mi mundo observando al resto de huéspedes del hotel... Soy el más joven, así que, como no, doy el cante...

Y tanto es así que, una vez más, la chica de los ojos grandes viene a hablar conmigo, para ver si todo está a mi gusto y demás...

Hablamos un poco de todo, pero lo que ella no sabe, es que, más allá de lo que dice, estoy analizando cómo lo dice y, como no, sus ojos me lo dicen todo (está practicando su inglés conmigo y, además, no está siendo sincera, porque sus ojos miran hacia arriba y hacia la derecha... Está creando información, está siendo creativa y, por tanto, no tira de recuerdos... Técnicamente, diría que está mintiendo).

Le cuento que trabajo mucho y que duermo poco y, durante un par de minutos, incluso me hace sonreír diciendo que eso no es bueno, que no está bien trabajar tanto... Le cuento que así es como funciona esto y que, en realidad, podría ser peor...

Seguimos hablando y se despide de mi cuando le llaman por teléfono... Termino de desayunar y, al salir, me despido de ella:

- ¿Es tu último día aquí? - me pregunta con cara de curiosidad.
- No - le respondo - Mañana será mi último día.
- Mañana nos vemos ¿No? - me vuelve a decir.
- Sí, no te preocupes - le respondo - Todavía nos queda un día más para sonreír.
- Perfecto - termina diciendo - Ten un buen día y no trabajes mucho, que mañana tengo que volver a verte por aquí.
- Trato hecho - digo por fin...

Esto es lo que echo de menos en Holanda: ese grado de cortesía que, en realidad, sin decir nada, dice mucho... La famosa caricia psicológica, eso que los americanos consiguen tan bien en sus vendedores (por más falso que sea, no deja de ser efectivo).

Así es como se consiguen clientes, así es como se cierran tratos en este mundo, con cortesía y educación... Dios sabe que la hipocresía no me gusta un pelo y que, en realidad, la sinceridad de los holandeses la aprecio. Pero una cosa es sinceridad y otra cosa falta de maneras, y ahí es donde yo tengo mi particular lucha contra los molinos, intentando explicarles a los jodíos herejes de que va la vaina (como aprendí de un amigo brasileño: "People buy from people")...

La mañana la paso en la ofi con mis explicaciones habituales: hago pequeños ejercicios prácticos y les explico y enseño un montón de curiosidades que, en la práctica, pueden utilizar en su día a día...

Curiosidad científica: intentas explicarles como funciona un sistema la pera de complejo y sofisticado y, al final, después de todo, lo que les mola de verdad son los colorcillos y las chorradas que pongo en las Excel con Pivot-Tables...

La hora de la comida empieza con una definición de concepto: en el restaurante donde comemos, el personal tiene un curioso sistema organizativo basado en la jerarquía de posicionamiento basado en tiempos (creo que en Europa lo llaman "colas" o algo así), pero yo, que ya me conoce el personal, agarro una bandeja, pongo un plato con sushi en ella, me voy hacia el puestecito de ensaladas (que es la caña, en serio) mientras mis compañeros rusos, incrédulos, me miran moverme entre el personal sin ningún tipo de miramiento...

Paquito - "Lo importante es hacerlo con seguridad y naturalidad, concentrado y con una gran sonrisa, así nadie se siente molesto y, al contrario, es un comportamiento aceptado".

Mi compañera de trabajo se parte la caja y se une a la fiesta, de ahí que, el personal, que generalmente tarda 15 minutos en obtener su comida, siga esperando sus pechugas de pollo mientras "El chico de Madrid" ya está enfilando hacia la mesa para comer (la chica de la caja me ha mirado otra vez el plato y ha sonreído: exactamente la misma combinación de alimentos que todas las veces anteriores).

Por cierto: "Adios" en ruso se dice "Pakka Pakka" :-))

Después de la comida, tengo un ratito libre y, después de salir a la calle a respirar mi aire gélido (le empiezo a coger el gustillo, en especial cuando veo que los rusos me miran porque estoy sin ningún tipo de abrigo), decido hacer una llamada "un tanto peculiar"...

El de los cuchillos: Sí dígame...
Paquito: ¡Melenudo! ¡Hippie! ¡Ye-yeéeeeeeeeee!
No tiene iPhone: jajajajajaja
López-Vázquez-Wannabe: "Mo-nu-men-toooooooooooo!!!"

Los próximos diez minutos son la típica situación donde, gracias a que ni Dios habla castellano por estas tierras, me puedo despachar con toda la tranquilidad del mundo....

No reproduciré lo que en esta conversación se dijo, pero puedo decir que nos reímos un rato largo...

La tarde termina conmigo completamente muerto: después de dos días explicando cosas, la verdad es que estoy cansado.. Me han crujido a preguntas y me han hecho muy interesantes reflexiones pero, como soy perro viejo y, más importante, de cosas peores hemos salido, así que, al final, la cosa sale muy bien...

En serio: en un momento determinado pillé a uno de los usuarios con uno de los jefes de aquí mostrándole una de las cosas que les estaba enseñando... Les encantó (y mira que es arduo, te lo aseguro).

Con mucho sentido del humor, con paciencia, haciendo que el usuario interactúe, hablando "su idioma" (que no su lengua), comprendiendo qué es lo que el usuario quiere obtener de la tecnología que le muestro, consigo explicar algo de una complejidad bestial enfocándome en lo realmente importante, con la simplicidad como bandera...

Lección: "lo más difícil es reducir al mínimo el mensaje que quieres transmitir", siendo yo, créeme, alguien que te puede sobresaturar de información si me preguntas "¿Todo bien?" pero, en este caso, lo logré...

¿Cómo? Muy sencillo: "refuerzo negativo"... Pensé en cómo lo haría alguien en particular e hice todo lo contrario (el famoso "Algoritmo de la Hermosa" que en su día tan bien me funcionó y que, con leves variaciones, he adaptado a otro sujeto para esta situación en concreto)...

Resultado: que si les vuelvo a formar, ya sé lo que tengo que hacer y, si no soy yo, sea quien sea, lo va a pasar mal (el listón ya está bien arriba: ahora que lo mejore otro :-)).

Por fin el día termina y, después de una interesante cena con un compañero de trabajo, consigo un par de respuestas sobre este país y, de paso, como no, se me abren como un par de docenas de nuevas cuestiones... Rusia: la interminable partida de ajedrez :-))

Hacia el restaurante vamos caminando por las avenidas de esta enorme ciudad: la sensación es interesante y, a pesar del lodazal (provocado por la nieve mezclada con tierra que le echan para espesarla: utilizar sal es extremadamente caro, teniendo en cuenta la cantidad de nieve y la dimensión del lugar) disfruto de un pequeño caminar al fresco...

La vuelta al hotel se produce en un taxi "tradicional" (un coche Lada de, por lo menos, hace 30 años... El momentazo "Cuéntame" terminaría en el hotel con TVE Internacional mostrándome a "Merche, ¡Me cago en la leche!" en un episodio que, al final, ni siquiera vi) y, queriendo llegar a mi hotel, el tipo se confunde y, a partir de ahí, el show (porque ponte tu a explicarle al tipo que no, que estamos en la calle correcta, pero que tu hotel no es donde el tipo te quiere dejar)...

Lo intento todo (lo más fácil es simplemente mostrarle la dirección del sitio, pero el tipo parece no comprender)... Consigo contactar con un compañero de trabajo, quien logra hacerle entender el problema (le costó, lo noté: hablaban en ruso, sí, pero noté, por las inflexiones de voz, que la cosa no iba bien)...

Por fin llego a mi hotel y, entre pitos y flautas, volveré a acabar a las tantas leyendo, con Moscú bajo mis pies, con 12 grados bajo cero justo al otro lado de la ventana y, quizás, con una extraña sensación de empatía hacia esta ciudad que, desde mi primera visita, me ha seducido.

Sólo nos queda un día en Moscú: volveremos a Amsterdam antes de Nochebuena, así que tengo todavía unas horas para preparar una ida de olla más :-))

Eso es todo: ¡Moscú prevalece! :-))

Próximo episodio: "Pakka Pakka, Moscú"

Paquito.

Tuesday, December 22, 2009

Paquito en Rusia 2 - Episodio 2 - ¿Estás preparada para la diversión? Tienes que venir a San Petersburgo

No English Version (I cannot translate this: I am very sorry :-))

En el capítulo anterior:
"Salimos a la calle en dirección al coche que me llevará al hotel. Es la primera vez en mi vida que me enfrento a semejante frío... "¿Qué sentiré? ¿Cómo se siente uno ante algo así? ¿A qué huelen las nubes?" me pregunto a mi mismo cual anuncio de compresas realizado por la Coixet (gafapasta Rex)..."
Capítulo dos: "¿Estás preparada para la diversión? Tienes que venir a San Petersburgo"

Cuaderno de Bitácora: Fecha estelar - Martes 22 de Diciembre de 2009.

Localización: Si el mal fuera frío, yo ahora mismo estaría en el infierno.

Temperatura: -14 graditos

Estado Mental: ¡Yo soy aqueeeeeeeeeel!

Queridos niños,

Al salir de aquella terminal en camiseta, con un sencillo abrigo abierto, la sensación es un tanto extraña: el frío es sostenible (es un frío seco) pero, lo que de verdad te pega, de verdad, es el aire entrando en tus pulmones.

Un aire frío, gélido: la sensación te hace pensar que estás respirando el aire más puro de tu vida, tan puro que duele...

Es una sensación curiosa y, aunque puedo aguantar el frío bien, a los 2 minutos noto como me duelen los pulmones (mi sistema respiratorio no es capaz de calentar el aire y, por tanto, la sensación de sequedad se hace sentir en cada centímetro cuadrado de mi "yo interior", por decirlo de aquella manera)...

Al llegar al coche, noto uno de los primeros y más curiosos efectos secundarios de este frío siberiano (literalmente hablando en este caso): los cables del iPhone se han puesto duros (generalmente son muy maleables) y parecen regaliz negro...

Ya en el coche, enfilamos hacia Moscú: la carretera está nevada y las líneas de separación de los carriles no se ven, así que, de pronto, ves como el personal "dibuja" la carretera a su manera (mi conductor va tranquilo, pero otra gente va como loca)...

Unos 30 minutos más tarde, entramos en Moscú... Me encanta: los edificios enormes en grandes avenidas te hacen sentir pequeño, ínfimo, la típica sensación de gran ciudad que tanto echo de menos, todo ello combinado con la majestuosidad de una ciudad que, efectivamente, fue la capital de un imperio (se nota que fueron muy grandes Fiti: te lo digo yo porque no se ve Gotelé en las paredes :-)).

En el hotel, como no, monto mi show habitual, con ese infalible truco que aprendí de otro de mis referente intelectuales (Lina Morgan: la genialidad expresada con cruces de piernas) y, cuando me quiero dar cuenta, ya estoy en mi habitación deshaciendo la maleta y preparando mi protocolo habitual:

1. Ropa para colgar en armario.
2. Camisetas y ropa en cómoda.
3. PC y conexiones en el escritorio.
4. Zapatos y demás al lado de la cama.
5. Caja de seguridad conteniendo todo aquello que no sea "core" para mis salidas de la habitación.
6. Baño con espuma en preparación.
7. Tele con programación local (porque me mola escucharlo e intentar deducir cosas a través de la expresión no verbal).
8. Imitación de Chiquito de la Calzada (imprescindible: no soy persona si no hago el idiota en una habitación de hotel).
9. Libro con toallas y geles al lado de la bañera.

Por supuesto, siendo una víctima más de un desorden obseso-compulsivo, ordeno las cosas no sé cuantas veces hasta que por fin todo está "como debe estar" y, cuando me quiero dar cuenta, son las 2 de la mañana y estoy leyendo un libro tranquilamente en la bañera mientras Neo le dice a la Trini y al otro en ruso que sí, que él es el más guay y que como se le ponga en el pijo manda Matrix a hacer puñetas...

Dormiré apenas 4 horas pero me despertaré nuevo, dispuesto para batallar en Moscú, la capital de la Federación Rusa, 9 millones de habitantes (oficiales: "no oficiales" roza los 14) preparados para la diversión...

Esa será la frase que, unos meses más tarde, la chica de los grandes ojos volverá a escuchar en el hotel... Al principio no me reconoce, pero al decirle "¿Estás preparada para la diversión?" me mira con esa inexplicable pero identificable mirada que reza "Esto lo he escuchado alguna vez pero no sé donde"...

La chica me da conversación (es un encanto, la verdad sea dicha) y, dándole a la blanda, acabo sentado al lado de la ventana con un desayuno de campeones entre mis dos bracitos...

En la recepción del hotel otro conductor me espera: enfilamos hacia la oficina y veo Moscú nevado, en sus enormes avenidas que tanto me gustan... Me encanta esta ciudad: tiene algo que me recuerda a Madrid, pero en plan bueno, en plan "capital que te cagas", salvo que son más seriotes y más rubios que nosotros, aunque en lo de beber nos ganen por goleada...

En la oficina, por fin, empiezo mi día... He venido a enseñar unas cosillas y, aunque el tema es complicado, consigo hacerlo interactivo, ameno, poniendo muchos ejemplos prácticos y dialogando con mi audiencia (dos de los mejores gestores de cuentas que tenemos en estos lares: uno de aquí de Moscú y otra que, aunque está aquí lunes y martes, trabaja en San Petersburgo)...

La mañana pasa entre demos y presentaciones: a la hora de la comida, bajamos al restaurante del centro de negocios donde estamos (que, por tener, tiene hasta peluquería dentro) y, como no, me cojo mi Sushi, mi ensalada y mi red-bull ruso, yendo a la misma chica que, meses antes, por dos días consecutivos, me vendió la misma comida)...

La cara vuelve a ser la misma: alguien que no habla inglés y esa misma combinación, el mismo tipo de billete para pagar, el mismo cambio... Me encanta hacer eso: es un "déjà vu" que me gusta crear :-))

Ya sentados, zampando mi sushi y mi ensalada con palillos (cara de incredulidad por parte de mis compañeros rusos) les cuento cosas sobre Amsterdam, sobre Madrid y, ellos a su vez, me hablan de Moscú, de San Petersburgo y Rusia, de la sensación de velocidad que echo de menos en Holanda y que, aquí, como en Madrid, me hacen sentir vivo...

El día pasa con mis cositas: me encanta formar a gente, explicar cosas muy complejas de forma muy sencilla... La simplicidad vende, sí, pero es compleja que te pasas (hacer que algo tremendamente enrevesado sea fácilmente entendible es una labor digna de una medalla Phil, por lo menos :-)).

Pero el puntazo terminará cuando, en una de mis demos, una de las personas a las que estoy formando, me dice que lo que está viendo le gusta mucho y que estaría muy bien que fuera a la oficina de San Petersburgo para que se lo cuente a sus compañeros...

"Pues nada nada" - digo yo, con ese tono hispano que le imprime al idioma de Shakespiere un cierto carácter burlón - "Si hay que ir se va, aunque hay que convencer a mi jefe"...

Para ahorrar tiempo, ya por la tarde, decido cenar en el Edificio de Oficinas donde está la empresa (que tiene de todo: desde kiosko de prensa hasta peluquería y banco, de tal forma que el personal puede hacer sus cositas sin apenas perder tiempo en el trabajo).

Justo después de cenar, sin abrigo y sin nada, miro al exterior y me decido a salir... Hay gente fuera fumando, muy muy muy abrigada, entre montones de nieve (en serio: la cantida de nieve aquí es bestial) y, de pronto, aparece un español en chaqueta a la calle, "a pelo"...

Son 5 minutos donde noto el frío seco de la estepa rusa: es soportable, no es tan malo como pensaba, pero la sensación de que "te quema los pulmones" sigue ahí... El aire es tan frío que te cuesta (diría que incluso duele) respirar... Pero es soportable y sonrío ante mi pequeño test mientras, incrédulos, al lado de la puerta, los rusos me miran sin entender muy bien porqué ese extraño extranjero sonríe ante la que está cayendo.

El día terminará conmigo leyendo en la bañera del hotel, mientras Russia Today me cuenta, entre otras cosas, como el presidente Putin (que es cinturón negro de Judo) se ha ofrecido a formar parte del equipo olímpico de dicho arte marcial (el seleccionador nacional, italiano, haciendo el papelón de su vida para manejar semejante situación :-))



Curiosidad científica: el martes se celebra el 130 aniversario del nacimiento de Iosef Stalin y, en la tele, explican un poco la historia (la versión oficial en Rusia, hoy en día, es que el tipo fue muy malo, aunque los nostálgicos ensalzan su figura y, otras personas, intentando dar cal y arena, explican que perteneció a un tiempo y un contexto muy específico).

Al mismo tiempo, la CNN nos recuerda que, hace 20 años, Nicolae Ceausescu era derrocado en Rumanía... 1989 fue un año de cambios (2 años más tarde la URSS se colapsaría) y, al ritmillo de todas estas historias, me dormiré plácidamente, mientras nieva en Moscú y la ciudad sigue su curso a través de sus enormes avenidas.

Estoy reventado pero sigo sonriendo y la gente de los taxis me lleva con paciencia cuando intento explicarles que quiero darles una propina (es un show eso de no hablar el idioma local y hacerte explicar con los ojos, las manos y con lo que se tercie para transmitir el mensaje :-))

Eso es todo: seguiremos informando.

Próximo episodio: "Mañana nos vemos ¿No?"

Moscú prevalece.

Paquito.

Monday, December 21, 2009

Paquito en Rusia 2 - Capítulo 1 - Apatrullando el Terminal

No English Version (I cannot translate this: I am very sorry :-))

Cuaderno de Bitácora: Fecha estelar - Lunes 21 de Diciembre de 2009.

Localización: Jamelgódromo padre, Capital de la Federación Rusa (me siento como Asimov cuando digo eso :-)).

Temperatura: -12 graditos

Estado Mental: ¡MO-NU-MEN-TOOOOOOOO!

Queridos niños,

La vuelta a Moscú ha sido especial. No por los bellos recuerdos de su precioso metro o las maravillas que uno puede contemplar en sus amplias avenidas. No, esta vez, la llegada triunfal se hizo de una forma, cuanto menos, "peculiar"...

Para empezar, después del madrugón de marras, cuando vi que la nieve lo cubría todo en el aeropuerto de Amsterdam, una leve esperanza de escape brilló en mis ojos: durante la semana, los muy cabrones de mis compañeros (ya van pillando el humor corrosivo que tanto nos gusta) me estuvieron enviando, puntualmente, las mínimas que se estaban alcanzando en Moscú (-22 el Lunes, -20 el martes) por aquello de hacerme sentir "como en casa" :-))

Durante 2 horas, haciendo tiempo, me dedico a "apatrullar el terminal", observando el pequeño micro-universo que los aeropuertos conforman con miles de personas de todo el mundo... Ves de todo: la gente que está harta de viajar, las personas que viajan por primera o segunda vez en su vida, los niños y los mayores disfrutando de los espectáculos navideños que hay en las distintas zonas comerciales...

Lo primero que hago es desayunar y, lo segundo, una vez que he tomado algo, es inmeditamente meterme en una tienda de libros (previa visita de 3 tiendas de tecnología observando gadgets y precios... Vi un HTC Hero que me llamó mucho la atención, pero claro, ya tengo "otro juguetito" que, de momento, hace mucho más que bien su labor :-)).

Los libros que compro hablan sobre el poder de la observación (uno es de Malcolm Gladwell) y el otro acerca de cómo el Marketing y las Relaciones Públicas se han convertido, en los últimos años, en un foco de manipulación (denostando así una profesión que, a priori, siendo yo mismo un marketeer, es mucho más legítima y honorable de lo que puedas creer).

Últimamente me pasa que, cuando estoy en algún lugar público, juego a ir "de incógnito" y escucho a gente de habla hispana contar sus vidas... Te sientas en cualquier rincón, pones cara de "extranjero que no se entera de nada" y simplemente dejas que el mundo fluya... En uno de esos momentos, vi uno de los ejercicios más divertidos de mi vida...

Allí los tenía: dos chicos mexicanos tirando la caña a una chica de Hong-kong y a otra chica de Finlandia... ¡Menudo show! Al hacerlo en los dos idiomas, veía el mensaje que le daban a las chicas y, al mismo tiempo, escuchaba "la estrategia" cantada en el lenguaje de Cervantes... De verdad: estos momentos son impagables... Me encanta ser guiri :-))

Y aunque el mal tiempo persistía y pensé por un instante que me libraría de venir a la Federación (-20 grados el día anterior), finalmente embarcamos... Y ahí empezó nuestra pequeña historia...

El avión no sale: estamos parados durante 3 horas... Unos minutos antes, una mujer de rasgos asiáticos me pide ayuda: no sé exactamente cómo lo ha hecho, pero ha pasado al terminal con una cantidad de paquetes y ropa digna de una mudanza de la Tribu de los Brady...

Impresionante: la tipa me pide ayuda, pero, en un momento determinado, me pide que si me importaría decir que parte de las cosas son mías...

Ya me conocéis: las cosas más fantásticas de mi vida me han pasado ayudando a perfectos desconocidos, llevando a gente a su casa en mi coche y cosas así, porque creo que debemos hacer a los demás lo que queremos para nosotros...

Así que, cuando le dije con una gran sonrisa: "No", la mujer se quedó de piedra... "Yo le puedo ayudar a cargarlo", le dije "pero yo no soy responsable del contenido y, en caso de duda, las bolsas son suyas"...

Ya en el avión, veo que la cosa se demora... 30 minutos, 1 hora, 2 horas... Todo va bien, me lo tomo con filosofía (incluso repartieron unas bolsitas con "cascahueses reveníos" (me encanta esa expresión :-)) y el iPhone está haciendo de las suyas con ese ataque epiléptico-musical que se llama "Shuffle" (combinación aleatoria de canciones).

Por cierto: mientras para el común de los mortales, iPhone es "aifon", para uno que no quiero mencionar y que gasta cuchillos con el peso equilibrado entre hoja y mango (yo lo dejo ahí, en plan "enigma", pero a buen entendendor pocas palabras bastan para saber que es el señor Hopkins :-)), diré "aaaaaaaaaaaifon" :-)) y es que, el cacharrito sigue teniendo su puntazo (mi improvisado compi de viaje tenía un Nokia táctil muy chuli, pero el aaaaaaaaaaaaifon le gustó un puñado: lo miraba con deseo y de reojo, como el que observa jamelgas en el Metro :-))

Hasta ahí todo bien (nivel tolerable de chorradas) hasta que, de pronto, lo último de lo último: "Los niños cantores de San Petersburgo", como me da por llamarlos... Unos niños se ponen a cantar en el avión en plan "¡Para ser conductor de primera! ¡Acelera! ¡Acelera!" o "¡No te quieres enterara! ¡Ye-ye! ¡Qué te quiero de verdad! ¡Ye-ye-yeyé!" o Dios sabrá que, pero el caso es que los niños se vienen arriba y, al final de cada canción, un público entregado aplaude las preciosas melodías de los pequeños kerubines...

3 horas más tarde, el avión arranca: los pasajeros lo festejan vivamente... A mi lado, una familia que, como tal, a la que se descuida se ponen a bajar botellas de whisky de sus bolsas de Duty-Free y se empiezan a calzar pelotazos... El chico más joven de todos (presupongo que era el hijo) se ríe (debe de tener unos 20 años)... Hablo con él y es un chaval simpático, amable, y habla inglés, lo cual es de agradecer (porque aquí me tenéis que ver a mi hablando "como los monos" para hacerme entender en cuanto salgo del hotel o de la empresa).

La llegada a Moscú se hace con un montón de nieve en todas partes... Temperatura local estimada es -17 graditos y yo he llegado en camiseta.

Inmediatamente una compañera de aquí organiza la logística y, en un tiempo record, estoy fuera de la terminal con mi taxi preparado...

El buen hombre (un chico joven) no habla inglés ni yo ruso... Va abrigado como iría un sherpa en el Himalaya, así que, cuando me vio llegar con mi abrigo y mi camiseta, le da el ataque de risa/incredulidad...

"Si tenemos que morir, hagámoslo con honor" le digo en español, pero el hombre no parece muy convencido...

Yo creo que me entendió... Quizás el haber dicho eso de forma lenta y pausada, solemne, con los ojos del heroe que afronta su fatal destino, como Leónidas ante Jerjes o Churruca ante Nelson, como el caballero de la triste figura que sigue viendo gigantes en vez de molinos, sintiendo la gravedad de la situación en la inflexión de mi voz y, sobre todo, porque la inequívoca cara de "este muchacho es tonto" apareció en su rostro...

A raíz de éste ejercicio de deducción y lógica inapelable (a ver quien es el guapo que me desmonta semejante silogismo... He dicho "guapo", el de los cuchillos, que te veo venir :-)) creo que por fin la inversión del Ministerio de Cultura y de Asuntos Exteriores en el Instituto Cervantes y la difusión de la cultura hispana ha empezado a dar sus frutos (eso sí: luego pones TVE Internacional y vuelves a recordar que el Cervantes no es el British Council y que nuestra televisión pública no es, ni de lejos, la BBC).

Salimos a la calle en dirección al coche que me llevará al hotel. Es la primera vez en mi vida que me enfrento a semejante frío... "¿Qué sentiré? ¿Cómo se siente uno ante algo así? ¿A qué huelen las nubes?" me pregunto a mi mismo cual anuncio de compresas realizado por la Coixet (gafapasta Rex)...

¿La respuesta? Me parece que te voy a hacer esperar hasta el siguiente capítulo de nuestra historia...

Próximo capítulo: "¿Estás preparada para la diversión? Tienes que venir a San Petersburgo"

Un saludo: Moscú Prevalece...

Paquito.

Monday, December 7, 2009

La Frase / The Quote

English below (just look for the blue text),

En el Centro Comercial:
"Mire señora... Ese chico que entra, es un príncipe de España"
Vendedor turco al verme entrar en tu establecimiento.
Mediterraneo 1 - Europa 0

Amsterdam prevalece.

----------------- English Version ------------------

At the Shopping Centre:
"Look Madam... That gentleman, it's a Spanish Prince".
Turkish shop owner when he saw me entering in his shop.
Mediterranean 1 - Europe 0

Amsterdam prevails.


Paquito.