sábado, 16 de enero de 2016

No es lo mismo

Buenas,

Uno, como suele decir Pepe Bono, "es ejpañol" y, como tal, tiene a gala según qué costumbres y principios.

Como uno además es un suicida, esto le lleva a planteamientos o situaciones donde uno, recomendación personal, niños y niñas, no debería hacer según qué cosas...

Holanda, Diciembre de 2015...

Era otro día gris en la tediosa sobremesa del lugar también conocido como "Mordor sin Montañas" (a veces eso parece, de verdad)...

En una esquina, mi antigua jefa, hablando con mi jefe, un genial italiano al que tuve el placer de conocer en Rusia, en el famoso episodio en el que me quedé dormido en el tren cuando tenía que reunirme con él en ese mismo momento (el nombre se lo tomó con deportividad: hacía un calor del carajo en el verano moscovita) me ve llevando un poquito de jamón que había comprado unos días antes en Madrid para mis compis...

- Paquito: ¿Qué llevas ahí?
- Llevo jamón ibérico de bellota, que quiero que "mis niños" (los componentes de mi equipo) lo prueben...
- ¿Jamón Ibérico? Es como el prociutto italiano, ¿Verdad?

Vale: tu ex-jefa y tu jefe actual están delante de ti, entre ambos, los responsables que se encargan de tu revisión de objetivos y de si te suben el sueldo o no y tu responsable te acaba de soltar lo que uno considera una blasfemia...

PROCEDURE

- No, no, no... Esto es otro rollo: el prociutto es más parecido al jamón serrano guarrindongo que vendemos en España...
- Bueno bueno, que en Italia hay diferentes variedades de prociutto con diferentes calidades y preparaciones...
- No, no, no... En otra cosa, como bien he dicho siempre, los italianos pueden patean a otras gastronomías, por la pasión que tenéis en tu país por la calidad del ingrediente... Pero esto es otra cosa... "Esto", es diferente.
- Bueno bueno...
- No, no, no... Está verificado con todos los italianos que conozco: en otras cosas acepto humilde derrota, pero en esto ganamos por goleada.

La cosa quedaría ahí hasta que, esta semana, he decidido traer un sobrecito de los que me quedaba para que lo probara y, muy amablemente, me ha preguntado si podía compartirlo con el resto de compañeros, a lo cual naturalmente he accedido...

Una hora más tarde, termino explicándole todo el proceso del jamón, el maravilloso defecto genético del cerdo ibérico, la forma de crecimiento en libertad, pastoreado para que haga ejercicio por las dehesas de Extremadura, la alimentación a base de bellotas que los pastores obtienen vareando las encimas, la curación de la carne, con condiciones muy precisas de altitud, temperatura y humedad...

El hombre me reconoce que el jamón está cojonudo, que el proceso le recuerda al de la carne de buey de Kobe (por cierto, escasísima: cuando un restaurante que no sea una barbaridad de caro y que no esté en Japón, te diga que la vende, es directamente mentira, tenlo clarinete) y acabamos hablando de otros ingredientes y de la tradición de los italianos por, simplemente, tener quizás los ingredientes con mejor calidad de la cocina mediterránea.

Un ejemplo de esa absoluta pasión, es el "Lardo di Colonnata", un tipo de carne de cerdo que se cura en sal y especias, entre láminas de mármol de Carrara (ojito) y conservado en cuevas por motivos de humedad y temperatura, lo cual, unido a la zona donde está, cercana al mar, adquiere un sabor y unas propiedades que deben ser de alucinar...

Una carne que se deshace con el calor y que actúa como una mantequilla... Es escucharlo y me empiezo a ver como a Homer Simpson babeando con los donuts... "Hummmmm... Donuts: ¡AARRGGGHHHH!" :-))).

Paquito pensando en una rebanada de pan  recién hecha ,
con un poquito de Lardo di Colonnata por encima
y un poquito  de ajo para rematar...

Italia: país de cafés imposibles, pastas maravillosas (nada como probar una pasta cruda tradicional, cruda, repito, todavía sin cocinar) y entre otras locuras, con 155 variedades de tomate y no sé cuantas de aceite que poseen específicos procesos para ser cocinados o combinados con otros miles de alimentos...

Un país que aprecia no sólo el plato final, sino la excelencia en la calidad de los ingredientes... Un país donde la mafia se ha infiltrado en la producción y adulteración de sus bienes más preciados (como el aceite) y donde la policía tiene una división de catadores de aceite cuyo criterio es aceptado como prueba pericial en sus tribunales donde se juzguen posibles adulteraciones del oro verde...

Pero, con todo eso, uno que es "ejpañol" no pasa la oportunidad de recordarles que, "otra cosa no sé, pero el jamón ibérico de bellota es insuperable".

Existen seis tipos de sabores que la lengua es capaz de detectar: ,Amargo, Ácido, Dulce, Salado, Picante, astrigente y Umami...

Los científicos hablar ahora de un séptimo sabor, llamado "adiposo" y es el que se percibe al paladear un buen jamón ibérico (esa grasilla que tiene la carne que lo hace inimitable).

Hay dos cosas que no discuto en la vida, "las croquetas de mi madre" (comprobado y testeado con varias personas, que vinieron con la misma cantinela, con las croquetas de sus madres y salieron trasquilados tras exhaustiva degustación) y el jamón ibérico de bellota.

"Como el prociutto, ¿Verdad?"

No, no, no...

Eso es todo: ¡Amsterdam Prevalece!


Paquito
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