jueves, 30 de junio de 2016

El Brexit "for dummies"

Buenas,

Llevo varios días dándole a la berola para intentar explicar esta historia: no es fácil, no sólo por las consecuencias, sino de donde viene todo el embrollo...

Antes de anunciar la venida del Anticristo, "El fin de los días" o los Ocho Días de Oro del "Tajo Británico" (tienes que ser español para entender de qué estoy hablando), debemos calmarnos y pensar un poco...

De esto va la historia hoy: de calmarnos todos un poco, comprender qué ha sucedido y porqué, además de entender la posición de cada uno de los jugadores de esta historia.

Aviso: puede quedar largo y, más importante, esto es, en parte, lo que uno llega a atisbar, así que, como siempre, duda de mis palabras, busca más fuentes, desafía tu propia intuición e intenta compilar argumentos de todas las partes (la verdad se reparte entre múltiples frentes).

Allá vamos.

Parte I - Ya no estamos en Kansas, Totó

En 1973, Reino Unido accedió a la Comunidad Económica Europea... Lo hicieron voluntariamente, una vez que, su propia iniciativa de Mercado Común (la quasi difunta "European Free Trade Association", conocida por las siglas, "EFTA") no llegó a ninguna parte (intentaron hacer lo mismo que la CEE, pero entre ellos, los países nórdicos y Suiza).

Cuando las cosas empiezan con medidas sencillas, todo es relativamente fácil: con el pasar de los años, en 1993,  la CEE se convierte en la UE, donde se proclaman una serie de reformas políticas y económicas que van creando un bloque más compacto de países (el sueño europeo, desde siempre, ha sido la creación de "Los Estados Unidos de Europa", por aquello de no seguir matándonos, como hemos hecho desde hace dos mil años).

Aquí es donde la cosa se tuerce... Cosas como el Tratado de Shengen (que establece la libre circulación de personas y mercancías entre los países miembros) es rechazado por los británicos, los cuáles quieren seguir teniendo control sobre sus fronteras, con el miedo de que les pueda llegar una avalancha de inmigrantes de Europa...

Esto no es nuevo: Valéry Giscard D'Estaing, en su día Presidente de Francia, puso exactamente los mismos reparos para que España no ingresara en la CEE (éste y su pequeño pupilo, un tal Jacques Chirac, que también llegó lejos en la política francesa).

Cuando el difunto ECU (hoy llamado Euro), aparece en el horizonte, los ingleses dicen también que nanai, que ellos desean mantener su divisa y su soberanía monetaria (lo cual no es estúpido, pero eso es otra historia).

El caso es que, llegados a este punto, tenemos un problema: un miembro de la ya UE no quiere progresar en la misma, quedándose, cada vez más, como un extraño bordado en un traje que, a pesar de su caro material (Inglaterra es la segunda economía de la UE, ojito), lo cierto es que no deja de ser un colgajo que no va con el mismo...

Para hacer el aliño más divertido, debemos entender un poquito "el pelaje" de la historia: Reino Unido es una confederación de países (Inglaterra, Gales, Escocia y dos territorios adicionales, que son Irlanda del Norte y Gibraltar), lo cual hace toda la historia mucho más divertida (aquí es donde los nacionalismos de todos los países de Europa se intentan reflejar, con la diferencia de que, Escocia y Gales son naciones dentro de una supra-nación).

Muchas cosas que, a lo largo de estos días, he ido denotando en algunos de mis compañeros británicos (un par de ellos, pro-Brexit) es precisamente ese extraño carácter o actitud de quien todavía se considera algo que ya no es (hablaremos de eso más tarde): hay gente que todavía se cree que son un Imperio y que, la UE, les ha jodido el invento (aquí es donde la conocida capacidad inglesa para deglutir ingentes cantidades de alcohol explica muchísimas cosas).

Esto, como uno es un puñetero de tres pares de narices, ha sido verificado con ellos (los que defendían quedarse en la UE) y este ingrediente es el que nos va a ayudar a entender según qué cosas.

Hasta la semana pasada, sin embargo, todas estas posiciones de "euro-escepticismo" eran, hasta ese momento, posiciones extremas y casi divertidas dentro de su país: la gente más joven entiende el valor de una unión, por aquello de vivir en un mundo global, donde cada vez hay menos fronteras y donde la cooperación e integración entre estados es vital para afrontar un futuro confuso.

Proverbio castellano: "La Unión hace la fuerza"...

Esta posición que, repito, hasta hace cuatro días, se sostenía bajo las capas más recalcitrantes y burdas de la sociedad inglesa, empieza a levantarse a partir de la crisis del 2008, donde la cosa se magnifica gracias a, entre otras cosas, el fenómeno de redes sociales.

En algunos países, la crisis ha desatado el furor por movimientos de extrema derecha (Francia, Holanda, Austria) y, en otros, movimientos de extrema izquierda (Grecia, España): todos tienen en común la reivindicación de romper la dinámica de integración (o ruptura directa) con la Unión Europea, a la que acusan (a veces con razón, otras sin ella) de los males que aquejan a su país.

La crisis en Reino Unido se hizo notar y, una de sus primeras consecuencias fue derrocar al gobierno laborista de Gordon Brown (el cual, como recordaréis, sustituyó al famoso Tony Blair), con la elección de un gobierno conservador, capitaneado por David Cameron, el cual, al no tener mayoría, tiene que hacer una coalición con el partido liberal inglés (esto nos sonará de algo) para tomar el poder.

Esto, por cierto, es una situación extraña: tienes que remontarte a los años de la post-guerra para encontrar una coalición similar (el bipartidismo ha tenido una hegemonía casi absoluta en todo este tiempo).

Los Tories (el partido conservador inglés) entra como elefante por cacharrería e impone severas medidas de recortes bajo el maltrecho estado del bienestar inglés, lo cual añade más leña a la pira creada por la carnicería a la que Margaret Thatcher somete a su país y su industria en los años 80 (y de la que sale indemne por un afortunado incidente para su mandato: la invasión de Las Malvinas por parte de Argentina, lo cual hace que todo el país se ponga de su lado).

Si a esto se le añade el famoso ingrediente de la "Melting Pot" de la que tanto han presumido durante décadas (la capacidad para integrar y disfrutar de la riqueza que ofrece tener a millones de personas de distinto signo, seña e identidad) ya sabes cómo el potaje va a empezar a oler...

Parte 2 - ¡Seámos amigos, coño!

Vale... Nos quedamos con que los conservadores ganan las elecciones y David Cameron manda a su casa a fregar a Gordon Brown... Todo muy bonito y demás: "la fiesta de la democracia" y todas esas cosas.

Hasta ahí bien, pero, ya digo, con la entrada del gobierno de Cameron, empiezan los palos...

Por una parte, el partido ultra-derechista, "UKIP", un runrún que no estaba en ninguna institución política, aparece de la noche a la mañana en el Parlamento Europeo (ese mismo día, Podemos también aparece en la misma institución: de ideologías absolutamente diferentes, responden en definitiva al descontento de la población con el establishment político).

Por otra parte, la coalición del partido conservador y liberal parece que se debilita, mientras, a su vez, el Partido Nacionalista Escocés aparece en escena y se convierte en la primera fuerza de Escocia.

Es decir: que para continuar con el mismo gobierno, se huele el personal, va a tocar coalición de fuerzas entre los últimos tres, una vez que el partido laborista parece apagado o fuera de cobertura (su líder, Miliband, es ridiculizado hasta la extenuación por, desde su aspecto, hasta algo tan simple como no saber ni como comer un sandwich de bacon... No es coña).

Con estas, Cameron se viene arriba y promete que, si es elegido, convocará un referéndum para refrendar o no la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

¿Por qué lo promete? Porque, por una parte, cree que no llegará a gobernar por sí mismo (contaba con que un gobierno de coalición le tumbaría la idea) y porque, a su vez, el partido conservador, altamente dividido con el asunto de Europa, se queda más tranquilo (dentro de los Tories, desde siempre, ha habido una parte de sus parlamentarios con claras posiciones euro-escépticas).

Es decir: a priori, esto iba a ser un remanso de paz (promete algo que no te dejarán hacer y, así, todos contentos) pero las cosas se tuercen: en la últimas elecciones, el partido conservador gana por mayoría absoluta y no necesita coaligarse con nadie...

Y aquí es donde se tuerce el asunto: el señor Cámeron se la tiene que comer doblada y convocar un referéndum para el que se comprometió si esta situación se daba...

Y estos, a diferencia de los nuestros, cuando prometen cosas así, o lo hacen o a la calle (y a éste, lo de la calle como que le da frío, así que "tiremos p'alante" que total, ¿Qué podría salir mal?).

El primer peldaño hacia el infierno es el Referéndum de independencia escocés que, al final, se acaba salvando jugando la carta del "Si os vais del Reino Unido, salís de la UE", cosa que a los escoceses no les apetece mucho (ellos son pro-europeístas, una vez que están hasta la bola de que los ingleses les mangoneen y les hagan de menos, en particular con el tema del petróleo del Mar del Norte).

Hasta este momento, las aguas dentro del partido conservador están tranquilas: "¡Seámos amigos, coño!" es la divisa y todo va dentro de sus parámetros.

Parte 3 - ¿Quién es quién y qué defienden en el Referéndum?

Con el referéndum, como el enemigo de la película (a las puertas), se producen varios movimientos interesantes:

  1. David Cameron (primer ministro del Reino Unido) negocia con la Unión Europea un nuevo acuerdo marco de permanencia, donde básicamente la UE se baja los pantalones hasta los tobillos y les deja hacer lo que ellos mejor consideren (las parafilias de los lores ingleses son famosas): ésto es un gran activo para la campaña que defiende la permanencia y donde la UE, aquí que ahora no nos oye nadie, no estuvo para nada fina (si un socio te pone condiciones absurdas o injustas para el resto, mejor que se vaya).
  2. El Partido Conservador inglés se divide y, de esa división, aparece el ex-alcalde de Londres, Boris Johnson, el cual defiende la posición de la salida de Unión Europea, por cuanto, entre otras cosas, el considera que la contribución a la misma es, por una parte, cara para el país (Inglaterra pagaba 350 millones de libras a la semana como parte de las cuotas de ingreso a la Unión, aunque no cuenta que, en realidad, cuando uno paga, también recibe, al final la contribución neta se reduce a unos 190 millones de libras) y, por otra parte, somete a Inglaterra a leyes que no son decididas por los ingleses.
  3. El Partido Laborista, capitaneado por Jeremy Corbyn, tiene clara su posición (quedarse en la UE) pero no quieren asociarse ni colaborar con la campaña de los conservadores, de ahí que hagan la guerra por su cuenta, pero siempre al margen de las acciones del protagonista de esta posición, el señor Cameron, el primer ministro.
  4. El Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP), dirigido por Nigel Farage (apellido francés: manda cojones), aparece también en escena defendiendo la salida, aunque éstos se dejan de floripondios y le hablan a la gente "del tema del que todos piensan pero que todos callan", esto es, la inmigración.

Este último, que es lo que tienen los partidos con planteamientos y posiciones populistas, cuenta con la ventaja de que la corrección política les chupa un pie, así que pueden decir abiertamente lo que les dé la gana porque, recuerda, ellos no están unidos o de acuerdo con el establishment político (recuerda que todos los movimientos populistas parten de esa base: "todo lo que está ahí está mal, así que vamos a dejarnos de leches y hablar clarito").

El problema de unir a gente respetable como Boris Johnson (con independencia de sus posiciones políticas) con gente como Nigel Farage (el representante del UKIP) es que, lo quieras o no, una posición defendida por gente con planteamientos altamente cuestionables ("la culpa es siempre de aquellos que son diferentes a ti": de ésto, lamentablemente, en Europa sabemos un rato largo) es que, de pronto, en la misma arena, se produce un movimiento de legitimación hacia según qué actitudes.

Parte 4 - Miedo, Incertidumbre, Duda...

Hace muchos años, durante mis estudios, aprendí un interesante acrónimo inglés, "FUD", que sintetizaba la fórmula para hacer que una posición pudiera ser defendida o agredida, dependiendo de en qué lado de la facción estuvieras.

FUD contrae tres términos: "Fear" (miedo), "Uncertainty" (incertidumbre) y "Doubt" (duda): la fórmula mágica para parar cualquier cambio o para provocarlo parte del descarte de los argumentos racionales en una discusión.

Así, por tanto, al discutir algo, en lugar de darte razones objetivas o datos que puedas evaluar, se apela a tu naturaleza humana, esa que cree en la homeopatía, los ovnis y lo que te rondaré morena porque, recuerda, el personal es crédulo y, entre emociones y raciocinio, lo primero siempre gana.

"El miedo" es lo primero que se utiliza en la manipulación de las masas y, para esta historia, el miedo lo representa el tema de la inmigración, cosa que, dada la naturaleza humana (seres sociales con un instinto evolutivo hacia clanes cerrados de personas) funciona fantásticamente bien (la xenofobia, repito, es un mecanismo de defensa evolutivo que, gracias al raciocinio, se mitiga).

Esta baza, la más poderosa, fue jugada por los partidarios más radicales de la campaña en favor del abandono de la Unión Europea y, cuando uno juega con esto, el resto de emociones con personas predispuestas a no razonar (un alto porcentaje de la población, no te equivoques), lo tienes fácil.

"La Incertidumbre", en este caso, eran las consecuencias del abandono y, aquí, los partidarios de la permanencia en la UE alegan datos y todo tipo de argumentos de tipo comercial (los dineros, para hablar en plata), lo cual está muy bien, pero no deja de ser un intangible dificil de hacer visualizar para una población que, el mismo día que ejercieron su derecho al voto, su principal búsqueda en Google era "¿Qué es la Unión Europea?

Este es el nivel, niños y niñas...

"La duda", por último, fue un argumento jugado por ambas partes: la duda de las ventajas de quedarse en un lugar donde una parte significativa de la población de Reino Unido no parece entender y, a su vez, la duda de qué podría pasar si finalmente abandonaban el proyecto Europeo.

Con todos estos elementos, llegamos al bendito día, donde la población de Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar fueron llamados a ejercer su derecho al voto y la papeleta no dejaba lugar a dudas:

Referendum sobre la pertenencia del Reino Unido en la Unión Europea
Vote sólo una vez poniendo una cruz en la casilla próxima a su elección

Permanecer como miembro de la Unión Europea
Abandonar la Unión Europea

Parte 5 - Resultado y Análisis

El día llegó y, después del recuento, la noticia dejó en shock a medio mundo: "se van".

Utilizando los fantásticos servicios de la BBC y sus fantásticas visualizaciones gráficas (puedes ver todos los detalles haciendo clic aquí) descubrimos que:

  • Reino Unido vota dejar la UE con un 51,9% de los votos.
  • Que el voto del abandono viene esencialmente de dos regiones: Inglaterra y Gales.
  • Que Escocia, el Norte de Irlanda y Gibraltar votaron quedarse.


Por tanto, vemos que:
  1. Reino Unido es un país donde los ingleses, por su peso económico y poblacional, deshacen a su voluntad y que, dentro de Inglaterra, las regiones adyacentes a Londres (las más prósperas) votaron quedarse mientras que las regiones más afectadas por las sucesivas crisis y el cambio de modelo económico de Reino Unido, han sido las que mayoritariamente han votado por la salida.
  2. Gales es una región pobre donde, básicamente, hace muchísimo tiempo que los ingleses les dejaron sin ningún tipo de voluntad.
  3. Escocia tomó este voto como una forma de plebiscito: dejar la UE sería quedarse con Inglaterra dentro de Reino Unido, mientras que permanecer dentro de la Unión Europea, supone a su vez un mensaje en sintonía con sus aspiraciones independentistas (dejar el Reino Unido y unirse a la UE).
  4. Que en el Norte de Irlanda, Gibraltar y las regiones adyacentes de Gran Bretaña con Irlanda, se votó quedarse por, esencialmente, las consecuencias económicas de perder el privilegio de miembro de la UE.
"Ahora vas y lo cascas".

Parte 6 - ¿Y ahora qué?

Llegados a esta parte, la verdad es que la cosa está divertida... Las primeras consecuencias fueron casi automáticas:

  • Dimisión "en diferido" (esto me suena de algo) del Primer Ministro, el señor Cámeron, el cual convocará nuevas elecciones en Octubre de 2016 (en apenas 4 meses).
  • Movimiento inmediato de la Primera Ministra de Escocia, la cual, ante el cambio de acontecimientos (uno de los grandes argumentos que se utilizó durante el referéndum para que Escocia se quedara en el Reino Unido, recordemos, era precisamente que, si declaraban la independencia, salían automáticamente de la UE) quiere reiniciar otra vez la discusión de la independencia, una vez que la decisión, tomada mayoritariamente por ingleses e unionistas, les va a perjudicar en sus intereses políticos y comerciales.
  • Discusión en Irlanda del Norte sobre si realmente este movimiento beneficia o no a sus intereses, una vez que la pertenencia a la UE permitía la libre circulación de personas entre la República de Irlanda (el sur) y su territorio (teniendo en cuenta, además, la prosperidad del sur, esto es un punto en la delicada situación política de esa región del Reino Unido).
  • Pelotazo brutal en bolsas y cambios de divisa en todo el mundo, por cuanto esto supone un riesgo económico y político a medio plazo, no ya para el Reino Unido (ya les gustaría) sino para la Unión Europea (esto abre los apetitos de toda la banda de nacionalistas que culpan a la UE de todos los males que sus sociedades padecen).

Los tres primeros puntos son consecuencias lógicas, una vez inicias un movimiento político de esta magnitud.

El último, sin embargo, es una escalación sin precedentes, una sobre-reacción sobre algo que, dentro de su importancia política e histórica, no es sino otro cambio más en el mundo en el que vivimos.

Es decir: esto no es el Apocalipsis de Juan ni el fin de los días: es un cambio sustancial en la manera en la que millones de europeos tomaremos, de ahora en adelante, una serie de decisiones que afectaran, de una manera u otra, nuestras vidas, sin tener en cuenta, a partir del momento en el que el Reino Unido ejecute el Artículo 50 de la Constitución Europea, la opinión o la posición de 65 millones de personas que, en su legítimo derecho, han decidido no continuar con nosotros.

Y esta es la parte a tener en cuenta: "Miedo, Duda, Incertidumbre" han sido y serán utilizados en los próximos meses como fórmula para el resto de miembros de la Unión Europea, porque lo de Reino Unido no nos saldrá gratis, no ya en la merma de ingresos de la UE, sino en lo que todo esto supone (aviso a navegantes para los que tengan la misma idea).

Nos quedan dos años donde las cosas se irán poniendo sobre el papel: nada cambiará en realidad para nosotros, salvo quizás en la forma y los procedimientos para que la Unión Europea intente variar un poquito las formas (el personal no entiende qué hacen exactamente los euro-parlamentarios, pero te pueden recitar sus sueldos, dietas y prebendas, muy generosas por cierto, pero que deberían ser entendidas como acordes a la responsabilidad de un cargo).

Ese es quizás el trasfondo de todo: hemos dado un montón de responsabilidades a un organismo que trabaja de forma oscura.

Hace un par de semanas, participé en una iniciativa parlamentaria europea con respecto a los derechos de autor en la UE...

La Comisión Europea abrió una página donde podías acceder y dar tu parecer, así que, por aquello de que "algo sé" sobre leyes de copyright y demás, me metí para hacer lo que, en teoría, los ciudadanos deberíamos tener en cuenta (la participación en la elaboración de las leyes)...

"Insufrible" fue el proceso (y eso que, al menos, entendía el asunto): el lenguaje era capcioso, como los tests de auto-escuela en España... Media hora me tiré en el ordenador, evaluando los interminables formularios, llenos de preguntas con un lenguaje absolutamente ambiguo y un sistema de respuestas cerrado con el mismo tono y contenido (tedioso hasta reventar).

Esto es lo que, quizás, deberíamos cambiar: es imposible que una persona de a pie pueda participar en el gobierno de su ciudad, provincia, estado o supra-estado si no comprende ni los términos en los que se expresan las cosas.

Nada cambiará, sólo cambiará un poquito el rumbo y la velocidad de las decisiones: los británicos abandonan el barco, así que ahora, más que nunca, nos toca remar más fuerte y con más coordinación para que nuestras vidas y la de nuestros hijos, puedan ser un poquito mejor.

Y, más o menos, eso es todo: te insto a que dudes de mis palabras y que, por favor, busques más información al respecto (a lo mejor tengo razón: a lo peor, no), porque ese es el mensaje y la lección que debes sacar de toda esta historia:

Un pueblo ignorante está condenado a la esclavitud.

Saludos,


Paquito
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