viernes, 11 de abril de 2014

Retazos

Buenas,

Escribo por una cuestión de vergüenza ajena: el Blogger está lleno de artículos incompletos que, en mis ratos de asueto, he comenzado pero nunca he terminado.

Disculpas en este sentido: no me gusta abandonar los buenos hábitos, aunque con tanto viaje, la verdad, es que llevo la gasolina muy, muy, muy justita.

La última, en mi caso, me ha llevado por Londres y, a partir de ahora, más a menudo por tierras galas: lo que a priori no deja de ser algo bonito, acaba siendo algo muy fatigante y duro que, desgraciadamente, acabas arrastrado y sufriendo.

Contaba en la oficina, hace unos días, que apenas quince años antes, cuando alguien iba a un aeropuerto para tomar un avión, era considerado una "ocasión" y que uno, que montaba en avión muy de tanto en tanto, se sentía extraño y feliz en ese extraño lugar con gente haciendo colas sosteniendo finos billetitos de avión emitidos por la agencia de viajes de turno.

En mi caso, a estas alturas del cuento, me encuentro con que soy uno de esos "viajeros frecuentes" que se enfila por la fila de los viajeros preferentes y que no entiende muy bien qué hace en todo este embolado, con lo agusto que está uno en la oficina...

¡Ahí lo tienen, damas y caballeros! El hombre moderno, aplatanado y derrotado por el ajetreo de la vida moderna, derrengado en su camita escribiendo en el Mac mientras el Podcast de turno le intenta enseñar algo a 1.5x de velocidad (así pasa, que cuando el personal lo escucha, se pregunta porqué hablan tan rápido :-)).

Hace poco, en Londres, alguien me preguntó sobre la vida viajando y demás... Sólo supe responder lo que ya sé: "no sabes el privilegio que siento cada día de mi vida cuando yo, un español, estoy, por ejemplo hoy, en Londres, hablando en inglés contigo"...

La historia venía justo de la noche anterior cuando, al llegar a mi hotel, un error informático congeló los sistemas de registro, lo cual me llevó a, por una parte, intercambiar unas palabras en ruso con la amable persona que me atendió y, de paso, sacar a pasear el "itañol" con su jefe, grajeandose el aquí presente una mejor habitación, unas bebidas gratis y un muy amable servicio para facilitar mi vida durante la estancia en el lugar...

Un consejo para todos aquellos que viajan o utilizan hoteles: procura ser educado y amable con las personas que te tratan y, cuando aparezcan problemas de registro o lo que sea, piensa que la otra persona tiene más estrés que tu, así que tómatelo con calma, relaja a la persona que tienes enfrente y todo irá no sólo bien, sino mucho mejor (si algo así te sucediera a ti, estoy seguro de que lo que te propongo te encantaría y estoy seguro de que, si pudieras tener un detalle con ese cliente, seguro que lo tendrías).

Un viajero estadounidense me vio lidiando con la amable señorita de la recepción (proveniente de Kaliningrado, aunque la tipa me dijo "Stalingrado" para vacilarme) y empezó a hablar conmigo, preguntándome de paso cosas sobre Europa: contrariamente a la creencia, a partir de un cierto nivel, los habitantes de los Estados Unidos no sólo son muy amables, sino también muy curiosos (algo que me agrada siempre es su franca facilidad para, sin caer en clichés, reconocerte que no conocen mucho el mundo, por lo que hacen preguntas que, quizás, a otras personas les podrían parecer obvias).

 Los europeos vamos por el mundo de sobrados, pero a mí no me parece que seamos mucho mejores que nuestros primos yanquis: al contrario, somos mucho peores, porque nos creemos mejores...

"Los americanos no viajan fuera de su país"... Claro claro: habría que ver los ratios de viajes a otros países en la Unión Europea (nosotros no contamos: si me estás leyendo, sabes que es así) y ni te cuento sobre ratios de movilidad geográfica (aquí los estadounidenses nos mean).

Estaba escribiendo un artículo sobre Ucrania para describir lo que sé y que, desafortunadamente, se está cumpliendo a rajatabla, a partir de unas conversaciones que estuve sosteniendo con un buen amigo en Madrid...

Me duele tener razón, porque soy pesimista en este tipo de historias y, aquí, el "peor escenario posible" es lo que se está cumpliendo por encima de mis peores previsiones.

Leo en los blogs de la parroquia que son tiempos de cambio, de nuevas vidas, trabajos, esperanzas y hobbies: me alegra escuchar que el personal prospera, progresa y deja atrás cosas...

Recuerda: "los cambios son buenos, independientemente de aquello que los provoquen"...

Y en eso, de momento, nadie ha podido probar que esté equivocado.

Voy seguir con otras cosas, que si no me lío :-))

Un abrazo: ¡Ámsterdam prevalece!


Paquito
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