domingo, 11 de enero de 2015

El dilema de López

Buenas,

Feliz Año en primer lugar: espero que todos estemos de vuelta y que este año vaya un poquito mejor que el año pasado...

Con eso de que el "Cuento de Navidad Garrafón" ha parecido ser del agrado de la parroquia, he decidido estirar un poco el personaje para seguir contando historias que, por una parte, nos enseñen algo y, de paso, nos hagan sonreír un poquito (que lo necesitamos, más que nunca).

Hoy te contaré una historia que me contaron hace unos años, cuando todavía vivía en España... No viene al caso ni dónde, ni cómo, ni cuando sucedió, pero viene a mostrarte que, cuando hablamos de corrupción y vemos cosas en los dirigentes de nuestros países de origen, estos no dejan de ser un reflejo de la sociedad en la que estas cosas suceden.

Así que, con tu permiso, te ruego que te sientes, que te pilles el iPad o lo que uses para leerme y disfrutes de este pequeño cuento...

El Regalo de los Reyes Magos - By Paquito.

López estaba inquieto...

Después de sus aventuras en sus sueños con Lauren Postigo, Pablo Iglesias y el Pequeño Nicolás, había decidido empezar a dejar de ver la tele y centrarse un poco más en su vida.

Puri seguía soltera y Fernández, de Contabilidad, llevaba meses haciendo lo imposible porque nuestro protagonista pudiera por fin tener una conversación más larga de lo que puede dar un café en la oficina.
- Fernández... Tu no estás de cierre de mes? - le preguntó López con toda la recochura manchega que su ex-novia le enseñó con maestría.
- Lo estoy, López, lo estoy, pero hay gente que sabemos hacer nuestro trabajo mejor que otros... Cómo va la campaña de Marketing de Navidad, por cierto? También tú deberías estar dándole como un loco - Fernández puso en práctica toda la retranca que todo buen aragonés sabe gastar...
- Chicos - intercedió Puri - Me hacéis pensar que, como cuando éramos niños, lo del "los que se pelean se desean".
López decidió parar en ese instante y, vía Whatsapp, con todo el arte paga-fantista que su introversión le había dado, cerró al fin su pequeño café en un Starbucks del dentro de la ciudad...
- 10:16 - López: Teo veo entonces el Jueves allí. Soy el de la gabardina hortera que tanto criticas.
- 10:17 - Puri: Ok. Seré puntual: soy la chica con la bufanda de abuela que tanto te gusta.
Las tardes en casa de López se habían convertido en una rutina de periódicos y blogs en Internet. Había descubierto, buscando información para un futuro viaje a Holanda, una serie de blogs donde españoles viviendo por allí contaban sus vidas y sus vivencias, además de truquillos para ir sobreviviendo y visitar cosas.

"Quién será ese tal Paquito?" Pensó para sus adentros... "¿Y la tal Pelocha? ¿Por qué hablan tanto con el gallego ese que cuenta historias tan raras? ¿Y la de "La Zapatilla"? ¿Por qué se volvería a su Barcelona natal y dejó ese país?" Las preguntas carcomían sus entrañas sin llegar a entender la complejidad de las vidas de aquellos que, un día, dejaron atrás su patria y de fueron a vivir sueños y pesadillas en Versión Original sin subtítulos.
- Algún día - dijo en voz alta - Algún día, ese también seré yo.
El jueves llegó y, con estricta puntualidad hispana (10 minutos más tarde el uno, 15 minutos más tarde la otra), nuestros tortolitos por fin se encontraron.
- Llegas tarde - le dijo López - Media hora llevo aquí esperándote - Mintió.
- Lo siento - dijo ella - El autobús se retrasó.
Un café latte grande y un té con canela: López pagó disciplente, con esa galantería a la antigua que tanto parecía gustar a aquella bloguera de Utrecht que tanto disfrutaba leyendo, siempre encantada de ser invitada a cualquier cosa...
- Nunca he entendido a la gente que pide té en Starbucks - López empezó fuerte, jugando esa baza del "chico canalla" en versión pagafantas que todo hombre tímido juega alguna vez en su vida.
- ¿No llevamos aquí ni cinco minutos y ya me estás criticando? - Respondió ipso-facto ella...
- Que no, mujer, que no - intercedió él - Simplemente me llama la atención.
Se sentaron en la esquina con los confortables sillones y, después de un protocolario va-y-viene de preguntas vacías, Puri cambió el tono de la conversación...
- Tengo que contarte algo - dijo con tono sombrío - Y te lo quiero contar a ti porque te considero alguien de confianza.
López escuchó y analizó atentamente la frase: "No ha dicho la palabra amigo" - recapacitó - "Vamos por buen camino."
- Me he enterado de algo en la oficina, y no sé qué hacer - continuó ella.
- Por favor - López inmediatamente estiró su espalda y adoptó posición de reunión en la oficina - Ya sabes que puedes confiar en mí.
- Desde hace unos días, he notado algo muy raro, y no me atrevo a contárselo a nadie - dijo con tono quedo - Quizás debería haber hablado con Fernández: él seguramente sabría que hacer, pero no sé...
"Mierda" - pensó López para sus adentros - "No quiero que me hable de Fernández: hoy, sólo hablamos de ella y yo".
- De acuerdo: ¡Cuéntame! - sentenció, declarando "Juego, Set y Partido" sobre su eterno contrincante.
Puri retiró la bolsita de té de la taza, removió un poquito el contenido de la taza con el palito que te dan a modo de cuchara y, más tranquila, procedió a contarle la historia.
- Lo que te voy a contar es muy importante y quiero que no lo compartas con nadie: no estoy segura ni puedo realmente confirmar algunas de las cosas que te voy a decir, de ahí que quiera contártelo.
- "Don't worry" - López, como buen español, no hablaba inglés, pero las pocas frases que sabía procuraba colarlas en cualquier conversación) - Soy una tumba.
- Todo comenzó hace unos meses, después del cierre de verano - empezó - Lo recuerdo por el problema con el sistema de facturación que tuvimos.
- El "Grijander-gate" - respondió López con sarna - Los de informática se lucieron con esa.
"Grijander" era el sistema de gestión de la empresa de Puri y López: Grijander Corporation era el estándar de su industria: un complicadísimo sistema donde todas las áreas confluían para gestionar empleados, nóminas, cobros, pagos y todo lo que se pudiera poner con ceros y unos dentro de una organización profesional.

El escándalo fue mayúsculo: el 2 de Julio de ese año, un virus atacó al Grijander de la empresa, provocando daños en datos y sistemas de protección de acceso en el módulo de las nóminas.

Durante 48 horas, cualquier empleado podría haber accedido al sistema para ver su perfil de usuario, su nómina y, de paso, la de cualquier persona que trabajara para la organización... Todo empezó cuando alguien, actualizando sus datos en el sistema, vio encima de su nombre su estructura jerárquica y, al cliquear en el nombre de su jefe, pudo ver todos sus datos, incluyendo uno de los secretos mejor guardados para con (o contra) sus empleados de toda corporación que se precie...
- Fue tremendo - empezó López - Mi jefe se pilló un cabreo de proporciones bíblicas... Tú... ¿Llegaste a "utilizar" la funcionalidad del virus? Preguntó curioso nuestro protagonista.
- No - Mintió Puri - No me atreví: ¿Y tú?
- Por supuesto que no - mintió también López - Ante todo, soy un hombre de honor pero, eso de poder ver las nóminas de tus jefes... ¡Buff! - resopló - ¡Qué tentación!
Los registros de acceso de Grijander en esos días quedaron borrados: no se pudo determinar si alguien accedió al sistema y, mucho más interesante, para qué, de ahí que, a cualquier persona que preguntaras, seguía negando la mayor.
- Amenazaron a varias personas: se desató una caza de brujas con el asunto - Puri estaba visiblemente nerviosa, consciente de que su inconfesable pecado conllevaría su despido.
- Yo vi a dos personas de mi equipo en un despacho siendo interrogadas - López retomó la conversación- Estaban trabajando con Grijander para introducir unas facturas para el proveedor de la campaña de Marketing de Otoño y, como algunas personas les vieron la pantalla, concluyeron que, seguramente, estaban mirando las nóminas...
- Fue horrible - siguió Puri - Vi a varias personas de mi equipo llorar por lo mismo... Les acusaron de todo, poco menos de ser el toro que mató a Manolete.
- "Welcome to Spain" - López gustaba de los anglicismos - "Business as Usual".
Puri dio un pequeño sorbo a su taza y continuó...
- El caso es que, desde entonces, algo ha cambiado - sus ojos se afilaron - Lo escuché en la máquina del café, de pasada: me hice la despistada y sólo pude escuchar un trocito de la conversación.
- Cuenta, cuenta - López empezó a salivar, cual Woodward y Berstein cuando descubrieron lo que Nixon y sus adláteres estaban haciendo en La Casa Blanca.
- Justo después del incidente, llegó la época de renovación de contratos de proveedores.
- La parte en la que Contabilidad saca lo peor de sí mismos: sacar más y pagar menos...
- No les juzgo - dijo ella. Es su trabajo y, al final, revierte en el beneficio de la empresa.
- Tienes razón - interpuso López - No me gustaría estar en la piel de alguno de nuestros proveedores...
- Esta es la parte a la que quería llegar - sus ojos hicieron un rápido de izquierda a derecha, buscando a alguien que pudiera estar escuchando -. Este año, algo ha cambiado.

López se levantó del sillón: su café ya se había acabado y, como la historia prometía, tanto en el continente (confidencias con la Puri con un dulce Jazz de fondo) como en el contenido (algo relacionado con los dineros de su empresa), se dirigió hacia el mostrador, no sin antes preguntarle a Puri si quería algo más, cosa que negó...
- Mejor: A más toco - le respondió él.
- Todo tuyo - replicó ella - oh, gran señor del Starbucks.
- Menos cachondeo, bonita.
- El caballero se ofende... Qué poco sentido del humor...
"9 meses" - pensó López - "9 meses para conseguir quedar con ella fuera del trabajo y, cuando por fin lo consigo, se me pone a hablar de trabajo" - siguió dialogando consigo mismo - "Menos mal que, al menos, la cosa promete: sea lo que sea que sabe, parece jugoso" sentenció.

Al volver a su asiento, observó a Puri trasteando con su teléfono...
- ¿Hablando con tus amantes bandidos? - bromeó él.
- En realidad estoy hablando con mi hermana: me pregunta que qué hago y con quién estoy.
- Y qué le has respondido? - preguntó curioso.
- Que estoy con un compañero de trabajo tomándome un café y que eres un impertinente.
- Yo? Por qué? - en el fondo le gustó el apelativo, lo suficientemente negativo pero no lo suficiente como para no poder resolverlo.
- Porque uno nunca le pregunta a una dama sobre sus asuntos con el móvil.
- Disculpe Vd., milady.
- El caballero cree que una mísera disculpa limpiará mi mancillado honor, ¿No?
- ¿Y qué sugiere la damisela?
- No lo sé todavía, pero aviso a vuestra merced que esta afrenta tendrá consecuencias.
- Bueno, bueno, "Dulcinea del Sillón" - López entró en modo sarcástico - no se me venga arriba que por apenas un poquito más se tomó Troya.
- Así me gusta - continuó ella burlándose - Que sepas la que se te puede venir encima.
- Seguimos con el Grijander-Gate y las confesiones a media luz en el Starbucks, noble Dulcinea?
- Continuamos, conde del Latte con leche desnatada y gran duque de la impertinencia.
López se sentó y Puri empezó a cantar la traviata.
- Resulta - empezó diciendo - que con motivo de la re-negociación de contratos, algo ha cambiado.
- El qué? - preguntó López curioso.
- Debido a la crisis - continuó Puri - ya sabes que se han consolidado y reducido el número de empresas y de proveedores externos.
- Tiene sentido - A López le gustaba jugar cualquier baza para demostrar sus conocimientos de cualquier asunto - Si menos empresas hacen más, eres capaz de obtener mejores y mayores condiciones de los mismos.
- Exacto - Puri proseguió - pero, como sabes, no todo es siempre posible... Hay servicios que, debido a su naturaleza, no se pueden cambiar fácilmente de un proveedor a otro.
- Todo el reemplazable - replicó López - Nada ni nadie es imprescindible.
- Depende - A Puri los discursos neocon de baja intensidad le tocaban sus años en organizaciones estudiantes de la Facultad - Hay cosas que, si las quieres cambiar, pueden tomar más tiempo que otras... Y aquí es donde entra Javier.
Javier Bonilla, también conocido como "Bonilla: el pesetas", como era coloquialmente conocido por los departamentos de servicios... Llevaba apenas un año en la empresa y ya había dejado su imprenta personal allá donde se le requería.
- No me gustaría estar en la piel de un proveedor negociando contra Bonilla.
- Precisamente por eso - prosiguió Puri -, algo ha cambiado.
- El qué, exactamente?
- Poco tiempo más tarde de que entrara en la empresa, descubrimos que Bonilla tenía relación con una de las empleadas de BodyShopping Solutions.
BodyShopping Solutions era una de las compañías que trabajaba, como proveedor externo, en el mantenimiento del sistema Grijander. La empresa de López y Puri trabajaba con ellos desde hace años, debido en gran parte a su experiencia y al potencial ahorro de costes que supondría hacer las tareas de esa empresa con personal propio de la empresa.
- Bueno... Estas cosas están al orden del día.
- Cierto - aceptó Puri - Estas cosas están al orden del día, pero aquí es donde la cosa cambia de rumbo.
- Por lo de la novia?
- La novia tiene nombre propio...
- Mejor para ella - a López le importaba poco la vida personal de Bonilla.
- No si el nombre propio es Eva.
- Alguna relación con Adán? Dicen que el hijo mayor le tiene tirria al benjamín Abel... Huele a que esos don acabarán mal - El festival del humor de López tocaba también referencias bíblicas.
- No, idiota - Puri empezó a apurar su discurso... Eva Montero.
- Curioso: tiene el mismo nombre que...
Los ojos de López se abrieron como si de un personaje de dibujo japonés se tratara...  Dos semanas antes de que el sistema sufriera el ataque del virus, la novia de Bonilla fue contratada por su empresa... Lo más curioso fue que, según el contrato estándar de BodyShopping, ningún empleado puede dejar la empresa para trabajar con un cliente activo de la misma por un periodo determinado de tiempo (las compañías de servicios externos hacían eso para, precisamente, evitar las contra-ofertas de clientes con sus empleados, debido al coste de sus servicios).

Eva trabajaba para BodyShopping: en algún momento determinado, tuvieron que levantar esa claúsula su contrato: de otra forma, no existía posibilidad de que pudiera haber sido contratada.
- Exacto... Es ella... Pero esta parte es sólo una anécdota.
- Anécdota? - López no entendía - Digo yo que llegarían a un acuerdo para que pudiera hacerlo.
- Sí - Puri quería que López se centrara un poco - que no digo yo que no, per...
- ¿Entonces - López la interrumpió - ¿Cuál es el problema?
- Si me dejas explicártelo y no-me-interrumpes - Puri hizo aquí un ademán de vocalización digno de un logopeda reputado - quizás puedas entenderlo.
- Lo siento mucho - López reculó e impostando la borbónica voz, pronunció las palabras mágicas: - "¡Me he egivocao y.. No volverá a ocurrir".
Puri sonrió: las imitaciones de López siempre le hacían sonreír, así que, sorbitó de té mediante, se dispuso a explicarle a nuestro protagonista el enredo...
- El problema - empezó - es que justo después de que Eva entrara en la empresa, sucede lo del Grijander.
- ¿Y? - López puso cara de escéptico - ¿Qué tiene que ver una cosa con la otra?
- Que curiosamente - Y aquí es donde Puri empezó a musitar - el único proveedor externo que no sólo no ha rebajado las tarifas, sino que las ha subido para este año ha sido, precisamente, "BodyShopping".
- Sigo sin ver la relación - López gustaba de exprimir bien las fuentes de las que escuchaba cosas...
- ¿No lo entiendes? - Puri se acercó a él y siguiendo hablando en voz baja - Una empresa, que tiene cláusulas leoninas para con sus empleados en términos de empleabilidad con clientes activos, levanta las mismas para que ella se venga a nuestra empresa y, justo cuando llega la época de las negociaciones, el sistema donde se guarda toda esa información sufre un fallo que permite ver a cualquiera toda la información en el mismo, resultando en que, al final, todo queda igual, salvo un proveedor, al que ni siquiera Bonilla y el resto de su departamento no sólo no le han podido ajustar las tarijas, sino que se los han tenido que incrementar.
- ¿Un "Inside Job"? ¡Venga ya!.
- En todo crimen, la primera pregunta siempre es...
- "Cherchez la femme" - López también conocía algo de francés - Lo decía Alejandro Dumas en una de sus novelas...
- Muy gracioso - pese a lo que pusiera pesarle, a Puri el chascarrillo le hizo sonreír - ¿Algún galicismo más, "monsieur López".
- Mujer - continuó - Me sé ese, así como "cruasán", "oui monsieur", "Bonllur", "bulevu cuché avec mua, sesuar"... Lo típico...
Puri no pudo contener la risa viendo a López poniendo morritos para decir palabras en francés: desconocía nuestro intrépido aspirante a monologuista del Club de la Comedia que ella había estudiado y vivido un año en la República de la Libertad, Igualdad y Fraternidad.
- Bueno - siguió ella - ¿Continuamos?
- Sí, señogha inspectoha (dijo con acento francés): ¡Continuemos con nuestha... ¿Cómo se dise? "Rhequete"?
- "Enquête", cateto - Puri se divertía con sus gansadas, pero quería ir al tema...
- Perdón perdón - se recompuso y puso cara de niño de bueno en clase - Soy todo oídos.
- En todo crimen - empezó - existe una premisa que se aplica en su investigación - "Cui bono"?
- Yo es que de Latín sé "Quid pro Quo" y es por Hannibal Lecter - cambió su voz y puso una mirada extraña - Dígame, Puri: ¿Sigue escuchando a los corderos?
- Mira que puedes llegar a ser ganso - le dió un manotazo en el hombro: "Cui bono" es un principio jurídico que insta a buscar al beneficiario de un acto como posible motor del mismo...
- ¿Y eso quiere decir qué?
- Pues que los de BodyShopping dejaron que Eva se pudiera venir a la empresa, pero supongo que tendrían algún plan más: alguna contra-partida.
- ¿Y tu crees qué...?
- Todo cuadra y, repito: según Bonilla, no ha habido forma de meterles el cuchillo a los de BodyShopping: trajeron no ya los deberes hechos, sino que, curiosamente, podían responder a cualquier pregunta con un índice de acierto muy superior a lo normal... Incluso fueron capaces de explicarle a los de compras dónde deberían reducir gastos para así mantener e incrementar el monto de su contrato.
- Mujer - López intentaba buscarle los tres pies al gato - empresas como BodyShopping son expertas en negociación.
- Claro, no lo dudo, pero es la primera vez en seis años que un sólo proveedor sale de una mesa de compras con un incremento en sus tarifas, incluyéndose a sí mismos, desde hace exactamente 2 años.
- ¿Y?
- Pues que algo no cuadra... Mucho menos cuando ellos mismos te indican de dónde podrías reducir para ser más eficiente, como si conocieran tu estructura interna al igual que tu.
- Puri... Nuestra empresa no es muy diferente de otras.
- Tienes razón, pero algo huele a podrido en Dinamarca...
- ¿En dónde? - López obviamente no había leído a Shakespeare.
- No importa... Otro día te lo explico - Puri miró a su reloj - ¡Dios qué tarde! ¡Me tengo que ir!
- Mujer... ¿No te apetece cenar o algo?
- Otro día mejor - sentenció -. Se ha hecho tarde y mañana tenemos reunión a las 9: los presupuestos del segundo semestre del año nos esperan.
- Es la peor excusa que me han dado jamás para dejarme plantado - afirmó nuestro protagonista.
- No te preocupes: me debes una cena por la ofensa del Whatsapp, así que espero que sepas cocinar bien: te advierto que soy una gourmet muy exigente.
- Se hará lo que se pueda, dulcinea del Messenger.
- Muy gracioso - Puri miró a la garbina de López - "Inspector Gadget".
López y Puri se despidieron en la parada del autobús... En su vuelta a casa, López no dejó de pensar en lo que ella le había contado: todo sonaba demasiado raro, pero tan extraño que parecía no poder ser verdad: "las empresas tienen un límite: meter un caballo de Troya en una organización es algo que yo creo que no harían"...

Cenó en un VIPS y se hizo casi la medianoche.. A punto de salir y volver a casa, vio como la zona de la prensa estaba siendo repuesta con la primera edición de los periódicos con las noticias que iban a marcar las tertulias en radios, bares y cafeterías de empresas.

Y ahí, viendo las distintas noticias de la actualidad y viendo todos los escándalos de corrupción que estaban asolando a las extintas Cajas de Ahorros y Administraciones Públicas, paró sobre sí mismo, respiró profundamente y sólo supo decir:

"O quizás sí".

Eso es todo: ¡Ámsterdam prevalece!


Paquito
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